Pescadores artesanales de la Caleta Guayacán aseguran que el sistema frontal arrasó con los cultivos de piure que esperaban cosechar en dos o tres meses.
Por Joaquín López Barraza
Cuando faltaban apenas dos o tres meses para la cosecha, las marejadas asociadas al sistema frontal arrasaron con los cultivos de piure de pescadores artesanales de la Caleta Guayacán.
Lo que desapareció en pocos días era el resultado de cerca de un año y medio de trabajo y una inversión que hoy quedó bajo el mar. Los piures se cultivan en estructuras instaladas en el mar, donde permanecen alrededor de 16 meses antes de ser cosechados, por lo que la pérdida implica borrar más de un año de trabajo productivo.
«Nosotros perdimos todo. Quedamos sin nada», resume Roberto Escobar, dirigente de pescadores de la Caleta Guayacán.
El dirigente explica que el daño no estuvo marcado únicamente por la contaminación que dejaron las lluvias, sino principalmente por la fuerza de las marejadas. «Las marejadas se llevaron completito el cultivo. Perdimos el cultivo completo».
Las pérdidas, asegura, van mucho más allá del recurso que esperaban extraer durante la próxima temporada.
«Nosotros perdimos como 25 millones de pesos en puros materiales, bencina y todo lo que ocupamos durante el año. Sin contar la cosecha, que nosotros calculábamos entre 200 y 250 millones de pesos».
La cifra refleja el impacto económico de perder un ciclo completo de producción, considerando el tiempo y los costos que implica mantener este tipo de cultivo.
Escobar sostiene que la preocupación no se limita a Guayacán. Según relata, durante los últimos días han mantenido contacto con pescadores de Tongoy, Guanaqueros, Puerto Aldea y otras caletas de la región, quienes también les habrían manifestado afectaciones tras el sistema frontal.
«Estamos todos afectados. Los pescadores siempre estamos comunicados entre las distintas caletas y el problema es compartido».
Mientras intentan dimensionar las pérdidas, los pescadores esperan que, una vez superada la etapa más crítica de la emergencia, las autoridades puedan cuantificar los daños que dejó el temporal en el borde costero y evaluar eventuales medidas de apoyo para el sector.
«Hoy es difícil comunicarse con las autoridades porque toda la región está enfrentando la emergencia. Pero esperamos que nos puedan ayudar, porque nosotros perdimos todo y quedamos de brazos cruzados».






























