El Director Regional de Senapred Ángelo Hernández, explicó las diferencias surgidas en la distribución de ayuda y afirmó que comprende la presión que enfrentan los alcaldes durante las primeras horas del sistema frontal.
Por: Valentina Echeverría O.
Tras varios días marcados por el sistema frontal que afectó a la Región de Coquimbo, el director regional de Senapred, Ángelo Hernández, realizó un balance a Diario La Región del trabajo desarrollado durante la emergencia y abordó las críticas que distintas autoridades comunales formularon respecto a la coordinación y los tiempos de respuesta.
La autoridad destacó que la recuperación continúa avanzando con resultados concretos. Al momento de la entrevista, el suministro de agua potable alcanzaba un 58% de reposición de la conurbación de La Serena – Coquimbo, mientras que Ovalle había recuperado el 100% del servicio, a la espera de la certificación sanitaria.
A ello se suma la disminución de clientes sin suministro eléctrico, que pasaron de cerca de 60 mil a 10 mil, además del despliegue de más de 30 camiones aljibe provenientes de otras regiones y el trabajo conjunto con Vialidad, el Ejército, empresas privadas y las sanitarias para restablecer los servicios básicos.
«Entiendo la desesperación de los alcaldes»
Consultado por los cuestionamientos realizados desde distintos municipios, Hernández afirmó que comprende la posición de los jefes comunales, quienes reciben directamente la presión de los vecinos afectados. «Es completamente entendible que traten de apurar al máximo la respuesta».
Sin embargo, sostuvo que muchas veces las críticas no consideran el funcionamiento del sistema de emergencia ni los procesos necesarios para entregar ayuda. «Los tiempos de respuesta nuestros han sido acordes a los tiempos que los mismos municipios nos han hecho los requerimientos. Hemos tenido estándares de que estamos entregando los elementos entre un día y medio, dos días, como máximo dos días y medio, desde el momento que han pedido los alcaldes. No hemos tenido retrasos en ese tipo de cosas».
En ese sentido, explicó que Senapred debe distribuir los recursos de acuerdo con las afectaciones informadas oficialmente por cada comuna y respetando las líneas de financiamiento establecidas.
«Uno de los principales inconvenientes es que las solicitudes no siempre se hacen en proporción a la afectación declarada. Si una comuna informó 120 viviendas afectadas, no puede pedir 600 colchones o 1.500 frazadas. Nosotros tenemos la obligación de velar por el buen uso de los recursos, por lo que la ayuda debe ser proporcional al daño. Esa discrepancia ha generado estos tira y afloja, e incluso hubo comunas que pasaron días sin realizar ninguna solicitud», comentó.
Consultado por las declaraciones de la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, quien señaló el pasado fin de semana que los municipios debieron enfrentar prácticamente solos las consecuencias del sistema frontal, Hernández aseguró comprender esa percepción, aunque explicó que corresponde al funcionamiento habitual del sistema de respuesta.
«Yo le encuentro la razón a la alcaldesa. Las primeras respuestas están vinculadas específicamente a Bomberos, Carabineros, SAMU, municipios y el sistema de salud. Mientras no exista un diagnóstico en toda la región, no se puede desplegar todos los recursos porque son para las 15 comunas y hay que establecer prioridades».
«El COGRID es el cerebro»
Otro de los puntos que defendió fue el funcionamiento del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID), instancia que también ha sido cuestionada por quienes consideran que las autoridades permanecen reunidas en vez de estar desplegadas en terreno.
Hernández sostuvo que el objetivo de esas reuniones es coordinar la respuesta entre todos los organismos involucrados y no retrasar las acciones. «El COGRID es el cerebro de esta situación. Si nosotros no articulamos la acción de los brazos y de las piernas, no vamos a llegar a desplazarnos a un punto y hacer la acción que necesitamos para solucionar un problema».
Asegurando que «hay que dar mucho énfasis en que esto no es solo juntarse a conversar como si fuera una tertulia entre amigos. Lo que menos hacemos es hablar de banalidades. Cada seremi entrega un reporte al delegado presidencial y al jefe de la Defensa Nacional sobre la situación de su sector, cómo ha reaccionado durante el día y qué tiene previsto para la jornada siguiente. Ahí se produce la coordinación».






























