La reciente investigación de Bernardo Valdivia reúne fotografías, documentos y testimonios para reconstruir el rol que tuvo el deporte en la vida cotidiana del histórico mineral.
Por: Valentina Echeverría O.
Convencido de que la historia de El Tofo merece ser preservada para las futuras generaciones, el escritor e investigador Bernardo Valdivia presentó «La actividad deportiva en El Tofo», una investigación que reconstruye, a partir de documentos, fotografías y testimonios, el rol que desempeñó el deporte en la vida cotidiana del histórico campamento minero.
Se trata de su tercer libro dedicado a este lugar, luego de Tofinos en la niebla y Unión Minas Tofo: Cien años de fútbol y pasión. Esta vez, el autor pone el foco en las disciplinas que acompañaron a generaciones de trabajadores y sus familias, transformándose en uno de los principales espacios de encuentro de una comunidad que llegó a reunir cerca de un millar de habitantes.
La investigación revela aspectos que han quedado atrás de la historia de El Tofo. Uno de ellos es la temprana práctica del boxeo, respaldada por una fotografía de 1920 donde aparece un ring instalado en el campamento. También rescata el desarrollo del fútbol, el baby fútbol, la pesca y la caza, además de episodios como los encuentros que disputaron equipos locales frente a clubes profesionales y combinados de la Universidad de Chile y Universidad Católica.
Sin embargo, el libro no solo recopila resultados deportivos. También retrata la vida de un campamento que, durante décadas, funcionó como una pequeña ciudad en medio de los cerros, con escuela, hospital, comercio y una intensa vida comunitaria.
«Me resulta interesante ver que el campamento minero giraba el fin de semana en torno al deporte. Había ligas con seis o siete equipos y los domingos la cancha de baby fútbol se llenaba de personas. Era el punto de encuentro de toda la comunidad», recuerda.
Para construir esta obra, Bernardo Valdivia recurrió a una extensa revisión de diarios y revistas de la época, además de los recuerdos de antiguos habitantes del mineral. Aunque nació en 1961 y vivió los últimos años de funcionamiento del campamento, asegura que gran parte de la historia fue reconstruida gracias al aporte de quienes lo antecedieron.
«Este libro se debe a los tofinos que vamos quedando. Hoy hay mucha información sobre El Tofo, pero también muchos errores. La idea fue dejar un documento con nombres, fechas y lugares que pudieran ser comprobados», afirma.
Más allá de la publicación de un nuevo volumen, el autor sostiene que su mayor motivación es evitar que el legado de El Tofo desaparezca junto a las últimas generaciones que lo conocieron. «Cuando pasen 30 o 40 años más ya no vamos a quedar quienes vivimos ahí, y las futuras generaciones tienen que saber que existió un lugar como este».
“Este libro comienza con una cronología del campamento minero, desde 1913 hasta 1974, cuando fue el cierre del mineral. Después empiezo con los deportes tradicionales que practicaban los vecinos y también con aquellos que desarrollaban los norteamericanos, como el tenis, el bridge o el bowling”, explica Valdivia.



































