Las 34 esculturas del Museo al Aire Libre de la Avenida Francisco de Aguirre serán sometidas a un proceso de conservación que contempla limpieza, eliminación de rayados y grafitis, reparación de fisuras y reconstrucción de elementos dañados o faltantes. Las obras, adjudicadas a Constructora Xiloscopio por $321,9 millones, tendrán un plazo de ejecución de nueve meses.
Por Joaquín López Barraza
Natalia Jorquera Silva, arquitecta de la Universidad de Chile, especialista en restauración y gerenta del proyecto, será la encargada de liderar la intervención. En entrevista con Diario La Región, aborda las críticas al proyecto, el valor patrimonial de las esculturas —incluidas aquellas que son réplicas—, el uso de rejas como mecanismo de protección y la reconstrucción de las piezas que fueron mutiladas.
—¿Ha participado en la restauración de alguna obra en la conurbación?
—Sí. Acá mismo en La Serena, con la misma empresa Xiloscopio, restauramos la Casa Herreros, que es monumento histórico y está frente a la Intendencia, en plena Plaza de Armas. También hicimos los trabajos de rehabilitación del Teatro Centenario cuando abrió por primera vez después de harto tiempo cerrado.
Hicimos trabajos interiores en la Casa Chadwick y también participamos en el proyecto de la futura creación de un centro de creatividad en Coquimbo, en la Casa Novela. Llevamos años en una alianza con Álvaro Riquelme, que es el director de Xiloscopio y quien está detrás de esta licitación. Abordamos en conjunto estos desafíos.
—¿Quiénes estarán a cargo de la restauración?
—Van a trabajar de manera permanente alrededor de seis restauradores y restauradoras. En restauración trabajan muchas mujeres por la fineza de la mano. Son técnicas en restauración del Duoc, muy buenas y con especialidades en mármol, limpieza y reparación de fisuras.
También tendremos un capataz de obra encargado de la logística, maestros albañiles para las reparaciones mayores de las bases y, desde Santiago, vendrá la conservadora restauradora Fanny Canessa, quien viajará dos días a la semana para inspeccionar cualquier eventualidad técnica.
—¿Cuándo comenzarán las obras?
—La ejecución propiamente tal comenzará a fines de septiembre. Ahora se tiene que firmar el contrato, pasar por todos los trámites burocráticos y que la municipalidad nos entregue el terreno. Calculamos que eso será para las Fiestas Patrias, por lo que es mejor comenzar la obra después.
Pero nosotros queremos partir anticipadamente con el diagnóstico. Eso no implica que vengamos con materiales o maestros, sino a observar e inspeccionar las esculturas. Queremos comenzar pronto, probablemente la próxima semana.
—Una de las críticas al proyecto apunta a que, considerando la tecnología disponible y que algunas esculturas son réplicas, sería más sencillo comprar otras. ¿Por qué restaurarlas?
—Ojo, porque no todas son réplicas. Las de Lily Garafulic, por ejemplo, son originales. Las que son réplicas son las del panteón griego, que fueron regaladas desde afuera, pero igual tienen un valor histórico.
No es una réplica hecha de resina o de plumavit. Son de mármol, fueron hechas a mano y hay un valor artístico detrás. Además, tienen 70 años. En patrimonio y restauración es muy importante el concepto de autenticidad. Que algo tenga 70 años le entrega valor.
Es como en la medicina: si ves a una persona anciana que se conserva muy bien, adquiere un valor. Estas esculturas están hechas con materiales nobles, entonces es importante conservar las que están.
—¿Está a favor o en contra de instalar vitrinas o rejas para protegerlas?
—Soy contraria a las rejas. Una vitrina es mejor que una reja, pero creo que hay que hacer un gran trabajo de educación con la ciudadanía y de cariño hacia el patrimonio.
El camino corto siempre va a ser la reja y la vitrina, pero finalmente estamos haciendo ciudades donde nosotros mismos nos enrejamos. No salimos por temor a la delincuencia o al vandalismo, y ese es un proceso que hay que revertir.
—¿Falta educación para cuidar estas obras, pese a que están integradas al espacio público?
—Si ves, hay rayados que se hicieron después del estallido. Eso pasa mucho por la teoría del vidrio roto: tú ves una construcción con un vidrio roto y entonces alguien va y tira basura; después llega otra persona y orina. El deterioro llama al deterioro.
Efectivamente, si tú ves algo rayado hace años, a los vándalos les da ganas de rayarlo más.
—¿Qué pasará con las esculturas que tienen piezas faltantes?
—Faltan fundamentalmente manos, alguna cabeza por ahí y hay otras esculturas que faltan enteras, como la de Francisco de Aguirre. Algunas de estas piezas están resguardadas por la municipalidad y van a ser reintegradas.
Las que no están, tenemos que ver cómo hacer una réplica de la parte faltante en base a un registro fidedigno, porque uno no puede inventar una mano.
Es como una prótesis. Con distintos materiales hacemos mezclas para imitar lo mejor posible el material original, ya sea mármol italiano, bronce o piedra. Se hacen muchas pruebas para que quede compatible y no se vea la prótesis, sino que la escultura se vea como una unidad.



































