Comerciantes de La Pampilla aseguran que no fueron informados con anticipación de las modificaciones y que el cierre de la calle Copihue Blanco les quitó parte importante del flujo de clientes. Una vendedora que lleva 20 años instalándose en la fiesta coquimbana afirma que este año las ventas cayeron hasta en un 50%.

Por : Javiera Escudero

Llegaron con mercadería, estructura, años de experiencia y la esperanza de repetir el buen negocio de cada Fiestas Patrias. Pero para algunos comerciantes de La Pampilla, este 2026 terminó siendo bastante más amargo de lo esperado.
Así lo relata Ailín Tejerina, dueña de la tienda Lúcete de moda femenina, quien lleva cerca de dos décadas instalándose en la tradicional fiesta coquimbana y que este año se encontró con un panorama distinto: el cambio en la distribución de los puestos y el cierre de la calle Copihue Blanco habrían reducido considerablemente el tránsito de público por el sector.
«Yo creo que bajó la venta a la mitad, o menos de la mitad en algunos casos», aseguró la comerciante, quien llegó desde Santiago junto a su hermana para ofrecer vestuario femenino y masculino.
Tejerina sostiene que el problema no fue solamente el cambio de ubicación, sino la falta de información previa. Según explicó, cuando compraron sus puestos durante el remate no sabían que la calle Copihue Blanco dejaría de funcionar como acceso y que el sector quedaría conectado con los estacionamientos.
«A nosotros no se nos avisó antes de que el plano iba a cambiar. Cuando nosotros fuimos a comprar nos enteramos ahí, en el momento», afirmó.
Y el golpe al bolsillo, según cuenta, fue grande. «Yo vengo hace 20 años acá a la Pampilla y fue un cambio. Yo diría que vendí menos que inclusive la fecha del terremoto, que también estábamos acá», relató.