La Asociación de Industriales Pesqueros busca dialogar sobre la iniciativa con el ministro de Economía, Daniel Mas y ha avanzado en una agenda conjunta con autoridades locales para impulsar la investigación científica en pro de la productividad.

Por: Bastián Álvarez Pardo

Un sector pesquero más competitivo y sustentable requiere no sólo del esfuerzo de las empresas y productores, sino que de todos quienes participan de la cadena de valor de esta industria, incluidos los centros científicos, investigadores y los gremios del sector.
Y esta realidad se hace aún más relevante en momentos en que -aun cuando los principales líderes mundiales nieguen su existencia- el cambio climático global ya muestra sus consecuencias, con el Fenómeno del Niño impactando en la desaparición de las costas de recursos clave, como el jurel, la jibia y algas que sirven de alimento a otras especies pesqueras.

Centro científico-tecnológico para la pesca

Desde la Asociación de Industriales Pesqueros de Coquimbo (AIP) impulsan una iniciativa para la implementación de un Instituto Científico-Tecnológico de Investigación para la Pesca, que a través del conocimiento, permita modernizar la actividad, entregar valor agregado a sus productos y generar una mayor competitividad para la pesca de las regiones de Coquimbo y Atacama.
Osciel Velásquez, presidente de la AIP, señala que «llegó el momento de decir las cosas. La industria de los crustáceos estuvo detenida, con sus naves preparándose para salir y la industria de los pelágicos (como el jurel, la caballa y la anchoveta), paró la flota porque no ha aparecido la pesca».
Respecto de estas últimas pesquerías, recién está comenzando a surgir la sardina española, mientras que se espera que el jurel y la anchoveta vuelvan a aparecer en las costas chilenas, tras su desaparición, a raíz del aumento en la temperatura de las costas chilenas y peruanas, una de las principales inquietudes del sector.
A pesar de ello, una eventual migración de las especies desde el norte del continente hacia las costas chilenas, podría representar una oportunidad para el sector pesquero, puntualiza Velásquez.

Aunar esfuerzos y criterios

Y la visión para Velásquez, es crítica: «Hoy, en la región, no hemos hecho nada. Estamos escuchando a los gremios y abogando para buscar una solución. Esto es urgente. El sector pesquero mueve mucho empleo, que es lo que hoy necesita la región de Coquimbo».

Coordinar esfuerzos y articular el conocimiento

«El año pasado, entre jurel y jibia, se capturaron cerca de 90.000 toneladas, de las cuales cerca de 40.000 corresponden a jurel; pero desapareció el jurel y quedamos de brazos cruzados».
A juicio de Guillermo Molina, biólogo marino y director del Comité de Economía Circular para Latinoamérica de la Alianza Latinoamericana para una Pesca Sostenible (Alpescas), los esfuerzos de la industria pesquera y la pesca artesanal no son suficientes si no es posible administrar y gestionar la información.
«Tenemos el IFOP (Instituto de Fomento Pesquero), el CEAZA, la Universidad Católica del Norte y la Universidad de La Serena; capacidades tecnológicas y de investigación bastante avanzadas, pero que no están coordinadas buscando la competitividad, la sostenibilidad productiva ni el empleo. Y frente a las preguntas del cambio climático, no tenemos respuesta».
Es por ello que, según el especialista, es esencial que las instituciones y la ciencia que tiene la región se articulen para que la información sea capaz de orientar decisiones para la producción pesquera, las exportaciones y la protección del medio ambiente.