El exseremi de Agricultura, Cristián Álvarez, defiende la continuidad del fondo de promoción internacional del pisco ante su ausencia en el proyecto de Presupuesto 2027.

Por Joaquín López Barraza

El ingeniero agrónomo y exseremi de Agricultura, Cristián Álvarez, se sumó al debate por la ausencia de la glosa de promoción y defensa del pisco en el proyecto de Ley de Presupuestos 2027, situación confirmada por Pisco Chile a Diario La Región y que pone en duda la continuidad del financiamiento público para posicionar el destilado chileno en mercados internacionales.

Álvarez defiende la continuidad de este instrumento y asegura que, por cada dólar invertido en promoción, retornan tres al país. Además, sostiene que la industria pisquera aportó cerca de US$190 millones en impuestos al Estado durante 2025.

Usted sostiene que por cada dólar invertido en la promoción del pisco retornan tres a Chile. ¿A qué se debe ese resultado?
«Es un cálculo que hice a partir del aumento del valor FOB de las exportaciones durante los años en que se aplicó este instrumento. La estrategia permitió mejorar los mercados a los que accede la industria: se mantuvieron volúmenes similares, pero se llegó a destinos con mejores condiciones comerciales y precios más altos. Por eso considero que es una política eficiente: por cada dólar invertido, retornan tres».

En un escenario de restricciones presupuestarias, ¿por qué considera que este programa debe mantener su financiamiento público?
«Lo importante es evaluar cuánto le retorna al Estado esta inversión. Desde 2022, la recaudación fiscal vinculada a la industria pisquera ha aumentado considerablemente. En 2025, la industria aportó US$190 millones en impuestos, según mis cálculos, un 40% por IVA y un 60% por el Impuesto Adicional a las Bebidas Analcohólicas con Azúcar y Alcohólicas.

Son recursos importantes para financiar otras áreas del Estado. Por eso, considero que es un instrumento que vale la pena mantener».

Si la promoción genera retornos económicos, ¿por qué la industria no podría financiar una mayor parte de esta estrategia con recursos propios?
«Las empresas ya destinan recursos importantes a la promoción del pisco como destilado, más allá de las marcas comerciales de cada una.

Cada empresa desarrolla su propia promoción, pero la gracia de este fondo es que permite impulsar una marca país y posicionar al pisco chileno en su conjunto».

¿Eso justifica que el Estado asuma este costo?
«Por supuesto, porque nuestros competidores, especialmente Perú, comenzaron a invertir con fuerza en promoción desde 2010. Tanto así que lograron instalar en gran parte de los mercados la idea de que el pisco es exclusivamente de origen peruano.

Como respuesta a esa estrategia, el gremio Pisco Chile se organizó para competir en los mercados internacionales y posicionar la marca del pisco chileno a nivel mundial.

Por eso el fondo se llama Plan de Protección, Defensa y Promoción Internacional del Pisco y su Denominación de Origen».

Usted estima que el fondo contribuye a crear o mantener mil empleos directos e indirectos al año. ¿Qué actividad permite sostener esa estimación?
«Se calcula a partir del aumento del valor FOB de las exportaciones. Se toma como referencia el promedio del valor exportado durante los últimos diez años y se compara con las cifras registradas desde 2021 en adelante.

Ese aumento representa un potencial económico que, según mi estimación, podría permitir contratar a unas mil personas al año para responder a las necesidades comerciales que implica alcanzar esos niveles de exportación».

¿Qué consecuencias concretas tendría para Coquimbo y Atacama que la glosa no se reponga en el Presupuesto 2027? ¿Qué acciones quedarían en riesgo?
«Estarían en riesgo avances como el proceso iniciado en 2025 para incorporar el paisaje pisquero a la Lista Tentativa de la UNESCO, que podría potenciar el turismo de intereses especiales en ambas regiones.

También se vería afectada la promoción internacional del pisco, que ha obtenido importantes reconocimientos en competencias de destilados. Esto es relevante porque el consumo interno per cápita ha disminuido y el futuro de la industria también depende de fortalecer su presencia en otros mercados.

Hay que recordar que esta actividad es propia de Atacama y Coquimbo. Según el Ministerio de Agricultura, entre 35.000 y 40.000 puestos de trabajo están vinculados directa o indirectamente al sector, incluidos unos 3.500 empleos directos y permanentes».