Cuando las lluvias comenzaron a ceder, apareció una nueva preocupación para las familias afectadas por el sistema frontal: las aguas servidas que quedaron mezcladas con las inundaciones tras el colapso de fosas sépticas.
Por Joaquín López Barraza
En sectores como Espiga de Oro 2, en La Serena, los vecinos aseguran que el riesgo sanitario ya dejó de ser una advertencia, mientras el Servicio de Salud Coquimbo reforzó la vacunación preventiva para quienes han estado expuestos a aguas contaminadas. La medida se enmarca en la alerta sanitaria decretada para las regiones de Coquimbo y Atacama.
En ese sector de Lomas de Monardez, la presidenta de la junta de vecinos, Ana Arancibia, asegura que la inundación provocó el colapso de las fosas sépticas y que el agua contaminada continúa escurriendo entre las viviendas.
«Son 14 casas en las que el agua va desde los 60 a los 80 centímetros de altura. Producto de la inundación las fosas colapsan. Es literalmente agua con caca», afirmó.
La dirigenta sostiene que el mayor riesgo ahora es que muchas personas no distinguen esas aguas de la lluvia.
«Lo que más me preocupa es que esa agua sigue corriendo por distintos sectores y la gente cree que es agua lluvia. No lo es. Está contaminada y ese peligro no termina cuando deja de llover», advirtió.
Frente a este escenario, el Servicio de Salud Coquimbo mantiene una campaña extraordinaria de vacunación dirigida a personas expuestas a aguas contaminadas, voluntarios, habitantes de albergues y equipos desplegados en la emergencia. La estrategia considera inmunización contra hepatitis A, tétanos, difteria y meningitis, de acuerdo con el nivel de exposición de cada grupo.
La encargada regional del Programa Nacional de Inmunizaciones, Beatriz Zúñiga, explicó que una de las principales preocupaciones corresponde al riesgo de contagio asociado al contacto con aguas contaminadas.
«La vacuna contra hepatitis A está disponible principalmente porque cuando las aguas están contaminadas existe un mayor riesgo de contagio», explicó.
A la preocupación sanitaria se suma otro problema para los vecinos de Espiga de Oro 2. Según Arancibia, el canal Bellavista, del que dependen varias familias para abastecerse de agua mediante sistemas artesanales de potabilización, quedó dañado durante el temporal y deberá permanecer en reparación por cerca de tres meses.



































