La crecida del río Elqui afectó la bocatoma que abastece la principal planta de producción de agua potable para La Serena y Coquimbo. La alta turbiedad del cauce mantiene limitada la elaboración del recurso, mientras la sanitaria abastece a parte de la población mediante pozos, estanques y camiones aljibe.

Por Joaquín López Barraza

Aunque las lluvias han disminuido, la producción de agua potable para La Serena y Coquimbo sigue sin normalizarse. El problema no está al interior de la planta Las Rojas, sino en la bocatoma que capta el agua desde el río Elqui, la que resultó afectada por la crecida del cauce. A ello se suma la alta turbiedad del río, que impide retomar el proceso de potabilización.

Esta situación mantiene restringido el suministro para gran parte de la conurbación. El gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, indicó que actualmente «alcanzamos del orden del 35% de los clientes con suministro», gracias a la operación de pozos subterráneos, mientras el resto del abastecimiento se realiza mediante más de 200 estanques estacionarios y una flota de 30 camiones aljibe.

La empresa también hizo un llamado a cuidar la infraestructura de emergencia, luego de detectar daños en algunos puntos de distribución.

«Tenemos lamentablemente información de vandalismo en los estanques. Por ejemplo, la rotura de las llaves impide que puedan sacar agua», advirtió Nazer, quien además pidió hacer un uso responsable del recurso para facilitar el abastecimiento de todos los vecinos.

En Ovalle, en tanto, la sanitaria mantiene un sistema alternativo de distribución, luego de que la crecida del río Limarí inundara las norias que abastecen la ciudad, impidiendo acceder a esas instalaciones mientras no disminuya el caudal.