Ignacio Ibáñez, director de la biblioteca pública Martina Barrientos Barbero de Castro, destaca el vínculo de la poeta universal con la isla y el sur de Chile y releva el rol de las bibliotecas en la educación y la formación integral de las personas.
Por: Bastián Álvarez Pardo
«Un chilote vagabundo, de barca rota hace fuego y al ciervo, loco de llamas, apenas si lo sujeto y me tengo de manearlo con los huiros que destrenzo».
El poema «El Mar», parte de la obra «Poema de Chile», de Gabriela Mistral, muestra la relación que la poeta universal chilena tenía con el territorio nacional. Y un capítulo especial es su relación con la Isla de Chiloé.
Siempre volver
a Gabriela
Ignacio Ibáñez Echeverría, director de la Biblioteca Pública Martina Barrientos Barbero de Castro, destaca que «Gabriela es una maestra que nos sigue enseñando diariamente. Ella rompió muchísimos esquemas. Por ejemplo, su libro Desolación (1922) fue publicado en Nueva York antes que en Chile y cuando recorres la Patagonia, entiendes mejor el libro».
Además, destaca que «en el Poema de Chile, ella se toma dos poemas para mostrar Chiloé y su mundo frágil y a la vez, complejo. Ella es parte de un semillero que nos ha creado y nombrado y que son la brújula que debemos seguir. Siempre volvemos a Gabriela».
Bibliodiversidad y obras fundamentales
Ignacio Ibáñez plantea que «desde inicios de los años 2000, las bibliotecas van mucho más allá de albergar colecciones bibliográficas. Tienen mucho más que ver con volverse plazas ciudadanas, donde se reúnen grupos de interés o sindicatos y se hacen actividades que tienen que ver con otras disciplinas, como la danza, la pintura, la música y otras».
Así, las bibliotecas están comprometidas con adaptarse a la realidad y acoger una amplia diversidad de temáticas, bajo el concepto de la «bibliodiversidad», buscando que los soportes escritos presentes en las bibliotecas sean reflejos de la sociedad.
«Pero también, todas las bibliotecas del país cuentan con espacios para las colecciones de las obras fundamentales de Chile. Por ejemplo, contamos con la Relación Histórica del padre Alonso de Ovalle (1641), que dio pie a que todos nos nombráramos como chilenos; la primera tesis sobre los derechos de las mujeres, de Matilde Brandau, la segunda mujer en obtener el título de abogada en Chile, o aspectos sobre la Instrucción Primaria, de Darío Salas», señala Ignacio Ibáñez.
«La palabra nos constituye como comunidad y los libros son fiel reflejo de ello. Pero, más allá de que los tengamos en la biblioteca, debemos tenerlos disponibles».
Una dimensión menos conocida de la relación de Gabriela con Chiloé, es su extenso intercambio epistolar de más de 20 años con Sixtina Araya, chilota con quien mantuvo comunicación a través de cartas, en las que Sixtina le informaba de los diversos reconocimientos, premios y homenajes entregados en Chile, a los que Mistral respondía con amplia gratitud.


































