La encrucijada por las 10 torres de Lomas de San Ramón que aterrorizan a Coquimbo

0
7

Tras cinco años de abandono por la quiebra de la constructora PACAL, la crisis de seguridad en el sector llegó a su límite. Mientras el municipio agota los plazos legales para el derrumbe por “obra ruinosa”, el ministro de Vivienda Iván Poduje ordenó evaluaciones sísmicas para intentar rescatar la infraestructura.

Hay fiestas clandestinas, gente en situación de calle. De todo se encuentra en el sector de Lomas de San Ramón, menos seguridad para cientos de familias de las villas aledañas a los departamentos que quedaron a medio construir por la empresa PACAL.

Porque las diez torres ubicadas en Camino Las Parcelas se han transformado en lo que han definido los propios vecinos e incluso el municipio, como un “hotel de la delincuencia”.

El calvario de los vecinos

Para las familias que residen en las villas cercanas, la vida les cambió. Claro, porque lo que debería ser un barrio tranquilo hoy es escenario de una sensación de inseguridad permanente. Luisa Ibacache, tesorera de la Junta de Vecinos Camino a las Parcelas, relata lo difícil que ha sido para las familias que no terminan de habituarse a esas

situaciones frecuentes que los despiertan en la madrugada.

“El otro día hubo un incendio en uno de los pisos y en la noche se reúnen a hacer fiestas con consumo de droga y alcohol”, comenta la dirigente y confirma que existen al menos seis departamentos tomados por personas en situación de calle, lo que ha derivado en constantes “incivilidades”.

No obstante, la solución no parece sencilla para la comunidad. “Demoler no sería lo más idóneo, porque hay mucha gente sin casa, incluso gente que estaba postulando a esos mismos departamentos”, reflexiona.

El ultimátum municipal

El alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, ha decidido tomar el toro por las astas. Tras agotar las instancias de diálogo con la empresa privada -dueña del terreno y la obra-, anunció que el decreto de demolición ya está listo y notificado.

“Son diez torres que han terminado afectando la calidad de vida de los vecinos. Como municipio, la única opción que nos queda para resolver este problema es levantar un decreto de demolición por insalubridad y por obra ruinosa”, sentenció.

Y fue enfático en que el tiempo de las esperas terminó: “Duele decir que vamos a demoler infraestructura cuando tenemos una crisis habitacional tan grande, pero apelamos a que el Ministerio de Vivienda estudie la posibilidad de darle término a estas edificaciones. Creo que los tiempos ya han sido suficientes para que una empresa pueda determinar qué pretende hacer con lo que empezó a construir y el municipio tiene la responsabilidad de devolverle a los vecinos la seguridad cuando en algún minuto se inicia un proyecto. En definitiva, lo que están enfrentando los vecinos es un hotel de la delincuencia. Considero que ya es hora de darle término”.

Y agregó que “a nosotros se nos acabó el tiempo. Y puse plazos definidos para poder tomar la determinación y entrar a demoler si es que no es necesario. Pero si es una situación complicada demoler con problemas habitacionales como los que estamos enfrentando en Chile…”.

Evaluación antes de la picota

Desde el nivel central, la mirada es de cautela, pero con compromiso de gestión. Porque fue el Ministro de Vivienda, Iván Poduje, quien reconoció que el desastre dejado por la quiebra de PACAL afecta a familias de cuatro regiones del país. Sin embargo, antes de proceder al derrumbe solicitado, el MINVU aplicará un protocolo de rescate.

“Antes de demoler, tenemos que revisar la estructura y hacer la evaluación sísmica correspondiente”, explicó. De hecho, anunció que se dispondrá de recursos para seguridad privada y vigilancia 24/7, estrategia que ya han aplicado en otros edificios abandonados por la misma constructora para evitar nuevas tomas.

Por su parte, el seremi de Vivienda, Pablo Cuadra, adelantó que la constructora se comprometió a realizar el traspaso del terreno en los próximos días.

Este hito legal es fundamental para que el Estado pueda intervenir formalmente, ya sea para terminar las obras o para ejecutar la demolición de manera segura…