Madre de joven de 17 asesinado por «bala loca» espera justicia con cadena perpetua para autor

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Madre de Benjamín Ossandón, joven futbolista de 17 años asesinado por una «bala loca» el 27 de junio de este año en el sector de Huachalalume, repasa el drama que vivió. «A mi hijo le truncaron sus sueños», dice con gran pena.

La tragedia comenzó con unos gritos de madrugada. Danitza Araya (39), su madre, estaba durmiendo cuando los golpes en la puerta la despertaron: «Le dispararon al Benja», le dijeron.

Este 27 de junio se cumple un mes de aquella fatídica noche en el sector de Huachalalume, cuando la muerte de Benjamín, de 17 años, enlutó a una región.
Su familia, especialmente su madre, pese al dolor de la pérdida continúa adelante, «porque quiero justicia», le dice a diario La Región a través del teléfono.

En ningún momento se quiebra. Pareciera tener el cuero curtido por el golpe que le dio la vida.

«Ha sido duro para todos, principalmente para sus hermanos, sus compañeros de fútbol. Ha sido terrible, pues Benjamín era muy querido en el pueblo, que sigue consternado, de luto. Mi hijo nació y se crio en Huachalalume», cuenta. Y se lamenta: «Una bala loca truncó sus sueños de ser futbolista».

No pudo arrancar

Con una fortaleza admirable reconstruye el crimen. Ese día, sin elegirlo, el nombre de Benjamín recorrió el país en las noticias.

«Eran cerca de las 21:30 horas cuando me pidió permiso para salir un rato y juntarse con los amigos, algo que hacía habitualmente. «Mamá, voy a dar una vuelta a la calle», me dijo.

Al rato, Danitza le mandó un wasap «para ver a qué hora se entraría y me responde que en un rato más, que está con los niños».

A esa misma hora había una fiesta clandestina a cuadras de su casa. A la una de la madrugada hubo balazos, los que escuchó incluso la abuela de Benjamín desde su casa, que colinda con la toma.

«Como a esa hora más menos comenzaron a golpear la puerta y, como tengo un almacén, pensé que querían comprar, que querían que abriera el negocio, así que mi pareja salió para decirles que se dejen de molestar, que la gente está durmiendo, cuando nos avisan que le pegaron un balazo al Benja…».

Cuando no encuentra las palabras, respira. Habla tranquila.
«Lo que me contaron es que esta persona, quien disparó, llegó a la fiesta -en la toma- que se desarrollaba en el lugar, y como no lo dejaron entrar se enojó y comenzó a tirar balazos…»
Uno le llegó a Benjamín cuando se bajó del auto. «No pudo hacer nada, no pudo arrancar», se lamenta.
Para esta madre la herida por la pérdida es algo que no se cierra. Está determinada a ser valiente y repite: «Benjamín tenía mucho que entregar; era muy cariñoso, muy amigo, solidario».
Era zurdo y de buena técnica. Jugaba de volante en las cadetes de Club Deportes La Serena. Cursaba cuarto medio en el colegio Salesianos, de La Serena, donde estaba sacando mecánica automotriz.

Y como si no fuera suficiente el dolor que causó esa bala que recibió en el tórax, desea y exige que su muerte no se enmarañe en irregularidades.

«¿Qué espero de la justicia? Que exista mano dura, que exista cadena perpetua para quienes cometan estos delitos, puesto que a mi hijo le truncaron sus sueños».

Pueblo sin ley

En el medio de la pena e impotencia, el juicio.

«El caso ha avanzado algo», avisa Danitza, esperando los cien días de investigación para saber la verdad y la condena que recibirá el hoy único detenido por el crimen.

«Pidieron una audiencia para poder inhabilitarlo de los cargos, ya que tendría antecedentes de salud mental. Sin embargo, el juez lo desestimó, incluso mandó a hacer los peritajes al Servicio Médico Legal».

Enseña que al sujeto lo entrevistaron, «y dijo que había sacado cuarto medio, que se había dado un año sabático. Tengo entendido que el juez le preguntó con quien vivía, si tenía problemas en la casa en lo que respecta a violencia, y este sujeto le dijo que tenía una relación normal, por lo que el juez señaló que de todos los esquizofrénicos que había entrevistado, nunca había visto uno tan cuerdo como él, así que por lo mismo fue rechazada su petición».

Para Danitza el sector de Huachalalume ya no es lo mismo. «Antes era tranquilo, y no hoy existe seguridad. Ese día llamaron a la PDI y Carabineros y nada. ¿Sabe? Huachalalume se ha convertido en un pueblo sin ley».

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