Después de recorrer algunos de los principales escenarios de Europa e interpretar grandes obras del repertorio lírico, el tenor serenense Álvaro Zambrano aseguró que su mayor objetivo ya no pasa únicamente por la ópera.
Por: Valentina Echeverría O.
Radicado hace 17 años en el extranjero, el cantante reconoce que hoy vive una etapa distinta, donde la inquietud de reconectar con sus raíces, compartir su experiencia con las nuevas generaciones y construir puentes entre la música clásica y la latinoamericana se ha convertido en parte fundamental de su camino.
Lejos de sentirse en la cima de su carrera, afirma que cada meta alcanzada abre una nueva oportunidad. «Para mí es siempre el inicio de una nueva etapa. Nunca siento que llegue a un punto definitivo. Cuando termino un objetivo, inmediatamente aparece otro, soy muy ambicioso en ese sentido».
Recuerda que, al partir al extranjero, sus primeras metas eran concluir sus estudios y lograr vivir de la música. Con el tiempo, eso ha mutando. «Hoy mi objetivo ha ido cambiando, ahora busco reconectar con mi tierra, con la gente de acá, devolver un poco la mano y ayudar a los jóvenes talentos», explica.
A ello se suma una intensa agenda internacional que lo mantiene viajando constantemente.
«Durante muchos años tuve una base fija en Berlín y Leipzig, pero ahora mi trabajo cambió completamente. Paso pocos días en cada lugar y voy cambiando de país constantemente. También ha sido un aprendizaje.»
Un puente
entre Europa y
Latinoamérica
Paralelamente a su carrera como tenor, hace una década nació Los Pitutos, agrupación formada junto a músicos latinoamericanos residentes en Alemania y que hoy desarrolla un proyecto propio combinando boleros, música latinoamericana y composiciones originales.
Lejos de representar un giro inesperado en su carrera, Zambrano explica que la iniciativa nació desde una necesidad muy distinta. «Todo empezó cuando, después de las funciones de ópera, nos juntábamos entre amigos músicos en mi casa. Ahí apareció el bichito de volver a conectar con nuestra tierra a través de la música.»
«No son dos
mundos distintos»
Aunque desde fuera podría parecer que la ópera y la música popular pertenecen a universos completamente diferentes, Zambrano asegura que nunca las ha visto de esa manera. «No siento que sean dos mundos distintos. Para mí es lo mismo, pero en idiomas distintos.»
Esa mirada, dice, ha sido precisamente uno de los motores de su trabajo artístico durante los últimos años, convencido de que ambas expresiones pueden convivir y enriquecerse mutuamente. «La música clásica muchas veces requiere otros tiempos. Vivimos una época donde todo debe pasar muy rápido, pero este arte necesita detenerse, escuchar y vivir el proceso.»
Un regreso con nuevos proyectos
Después de seis años sin regresar a La Serena por un período prolongado, el tenor permanecerá varias semanas en la ciudad junto a su familia. La visita también le permitirá avanzar en nuevos proyectos vinculados a la Región de Coquimbo. «Estoy muy motivado por hacer cosas acá. Hay mucho talento en la región y me gustaría poder aportar desde mi experiencia.»



































