Argentinos en el glorioso Regimiento Atacama

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ACTUALIDAD6Algunos militares de alto rango de Argentina participaron en la Guerra del Pacífico en las tropas de Perú y Bolivia, como los casos emblemáticos del capitán Florencio del Mármol, que luego escribiría las famosas memorias llamadas: «Recuerdo de Viaje y de Guerra». Y del teniente coronel, Roque Sáenz Peña (1851—1914), el cual cayó herido en la batalla del Morro de Arica —que luego sería Presidente de la República Argentina—  y salvado, cuando los fusileros ya le apuntaban por el oficial distinguido —y, más adelante, senador por Coquimbo—, Domingo Toro Herrera. Indudablemente, el pueblo argentino estaba con los Aliados; sin embargo, Argentina mantuvo una neutralidad recompensadora.

Está probado que en la Revolución de 1851 (Revolución de Los Libres, Bernardino Barahona) y en la Revolución de 1859 (Revolución Constituyente, Pedro León Gallo) participó activamente la comunidad de argentinos de Atacama y, obviamente, se enrolaron en la Guerra del Pacífico.

Es necesario considerar que, durante la Guerra del Pacífico, cerca del 20% de los habitantes de Atacama era de origen argentino. Además, aquí, no fueron considerados extranjeros, y, por ello, debían hacer el servicio militar. Resulta muy importante realizar una investigación profunda respecto al lugar de nacimiento de los ciudadanos de las tropas de Atacama, enrolada durante la Guerra del Pacífico, principalmente en el 2º de Línea y en el regimiento de Atacama. Muchos eran, obviamente, originarios de la provincia de Coquimbo y principalmente del Choapa. También, hay que discurrir que muchas familias argentinas no sólo llegaron a esta zona por un mejor bienestar económico, sino para alejarse de la dictadura de Rosas. Por lo tanto, se trataba de argentinos cultísimos, y de allí que nuestros dos más notables historiadores fueron hijos de argentinos: Pedro Pablo Figueroa y Carlos María Sayago. También, fue aposento de muchos caudillos militares argentinos. Crisóstomo Álvarez, Felipe Varela, Domingo F. Sarmiento, «Chacho» Peñaloza, Carlos Tejedor y otros; incluso anduvo campeando por el Norte Infinito: Facundo Quiroga.

       Sabemos que muchos soldados de origen argentino participaron en el regimiento de Atacama. Basta con revisar las nominales y ver sus apellidos: Reinoso, Villafaña, Heaton, Araos, Echiburú, Fraga, Echeverría, Carrizo, Besoain, etc.

       Como digo, esta investigación está en curso. No solamente importa en el ámbito militar, sino también como fenómeno migratorio. Sabemos ya algo: que el destacado capitán José María López —quien conservó la espada ensangrentada de Moisés Arce— era calderino de origen cuyano. También, el teniente Ignacio Toro,  nieto del general trasandino, Rudesindo Alvarado. Debemos agregar al capitán Juan A. Fontanes, hijo de quien fuera Intendente de Atacama, Juan Agustín Fontanes, argentino que peleara junto a San Martín.

       Cerca de 2.000 ciudadanos de Atacama asistieron a la Guerra del Pacífico, que es un porcentual muy alto, considerando la cantidad de habitantes de esa época. Basta con señalar que el Liceo de Hombres de Copiapó quedó casi vacío y muchos de ellos lograron ser ascendidos a oficiales, como Carlos Escuti, Rafael Torreblanca, Alejandro Arancibia, José María Zelaya, Abraham Becerra, Juan A. Fontanes, Gonzalo Matta, Alejandro S. Toro, etc. Estos liceanos, fundamentalmente, fueron los grandes sostenedores del regimiento y de las batallas, incluidos los nobles cabos y sargentos, que murieron casi todos (Honorato Órdenes, Juan 2º Cooper, Rodolfo Prieto, José Tricó Vivanco, Juan  N. Peña, Roberto A. Gallo, Roberto Venegas, Aurelio Vallejos, Bernardo Castro, Félix  M. Olavarrieta, Clemente Ovalle, José Antonio González, Teodoro Almeida, Eustaquio Saavedra, José L. Guiñazú, los hermanos Prado, etc. ), como bien lo señalara, en esa época, el senador por Coquimbo, Benjamín Vicuña Mackenna. También, es digno rotular que más del 50% de estos ciudadanos cayeron en el combate, y tenemos claro que del primer batallón volvió sólo una cincuentena.

Por ello, resulta importante seguir investigando la participación de argentinos en los hechos de Atacama, como lo hizo Oriel Álvarez y más recientemente: Rodrigo Zalaquett   y Vidal Naveas.  A la luz de los nuevos acuerdos de hermandad con Argentina, especialmente respecto al «Paso Agua Negra» y de los reclamos de Perú y de Bolivia en La Haya, resulta muy significativo ahondar en éste y otros temas, que vienen a demostrar, que después de 200 años, la suma de las relaciones chilena argentina han sido más notables de lo que aparentan las caricaturas de Pepe Cortisona y Condorito.

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