Cámara hiperbárica del hospital San Pablo podría estar operativa en 2020

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Tras cerca de medio año de faenas, el recinto donde funcionará la Unidad de Medicina Hiperbárica del hospital San Pablo -$272 millones-, está ad portas de ser terminado, pudiendo estar operativo a contar del próximo año.

La cámara realiza descompresión en caso de emergencias de buzos mariscadores y otros distintos procedimientos. Es un sentido anhelo de los trabajadores del mar.
Germán López, director (s) del recinto hospitalario, explicó a Diario LA REGIÓN el grado de avance del proyecto.

La nueva unidad es de dos pisos, en una superficie construida de 238 metros cuadrados. Alberga una sala de máquinas, sala de cámara hiperbárica, sala de procedimientos, un box médico. Podría estar concluida en septiembre.

«El proceso de licitación de la cámara hiperbárica está cerrado, y ahora estamos avanzado en el tema de la obra civil del recinto, que en unos 30 a 45 días más debería estar casi terminada»

Gran servicio a la comunidad

Entre los años 2014 y 2017 se consignaron a nivel regional más de 70 casos de descompresión inadecuada que afectó a buzos artesanales.

En 2018 a lo menos seis buzos de la zona padecieron la patología, por lo que debieron ser derivados a la cámara del hospital Naval de Viña del Mar.

Ya en octubre del año pasado, un buzo de Guayacán, Juan Carlos Escobar, pereció cuando era trasladado al recinto hospitalario de la región de Valparaíso.

El director López destaca que contar con la nueva unidad hiperbárica en el San Pablo permitirá brindar un gran servicio no solo a los buzos sino que a la comunidad en general.
«Si bien pensamos y asociamos el uso de una cámara hiperbárica al tema del tratamiento de descompresión de los buzos, ahora la medicina hiperbárica tiene una gama mucho más amplia, es así que ya capacitamos a nuestros médicos en la especialidad en la capital y ya tenemos tres médicos capacitados, y ahora estamos preparando al equipo más operativo, y por eso seguimos laborando en la cartera, para realizar otros tratamientos con la cámara, para pacientes que requieren oxigenación hiperbárica, por ejemplo, y como somos un recinto de la red pública tenemos que elaborar los respectivos planes de atención para otras patologías».

Sabida la fecha tentativa en la que concluirán las faenas de construcción, López adelantó que en el primer semestre del 2020 podrían comenzar las primeras atenciones con la cámara.

«Si bien en estos meses debería llegar la cámara para ser instalada, considerando el respectivo proceso de autorización sanitaria, después viene otro tiempo para obtener otras autorizaciones y un período de prueba, pienso que en enero o febrero del otro año deberíamos tener la unidad en un proceso funcional».

La antigua cámara asignada al hospital San Pablo, adquirida en 2011 por el gobierno en $ 163 millones, nunca funcionó, sigue almacenada tras ser dada de baja.
«Está guardada en la bodega, y ahora estamos esperando los permisos correspondientes y las instrucciones que entrega Contraloría para darle otro fin», cuenta el director del Hospital.

Mal de descompresión generado por acumulación de gas inerte en el cuerpo

La medicina describe al síndrome de descompresión inadecuada como una patología que ocurre por la formación de pequeñas burbujas de gas inerte, principalmente nitrógeno, en el torrente sanguíneo del cuerpo humano, producto de un rápido ascenso o de no realizar un debido proceso de descompresión bajo el océano.

Por esta causa, cuando ese gas inerte es sometido a cierta presión, como a la que está expuesto un buzo que respira aire comprimido de un tanque, a determinada profundidad comienza a licuarse, pasando, en una segunda etapa, a ser un líquido que queda alojado en la sangre y tejidos a través del proceso de respiración, en un tiempo más o menos prolongado, dependiendo de la profundidad.

Es así que el buzo que no realizó el proceso inverso de conversión del nitrógeno de líquido a gas en los pulmones, queda con ese residuo en la sangre y en tejidos de diversas partes del cuerpo, lo que obliga a introducirlo, en el menor tiempo posible, en la cámara hiperbárica, aparato en el que con previa información de la profundidad y condiciones de donde ocurrió el accidente, el paciente será sometido a la misma presión a la que estuvo expuesto bajo el mar.

Luego el operador del aparato va disminuyendo la presión en el interior paulatinamente, imitando la subida del buzo a la superficie, de manera que las burbujas de nitrógeno desaparezcan de la sangre y los tejidos, y regresen a su estado gaseoso a través de los alvéolos pulmonares.

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