Diputada Carmen Hertz en apertura de la Biblioteca de la Memoria

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En la Casa de la Memoria de los Derechos Humanos (Avenida Francisco de Aguirre # 420), y con la presencia de la diputada y abogada Carmen Hertz, ayer se inauguró la Biblioteca de La Memoria, actividad organizada por los miembros de la Generación 80, estudiantes de aquellos años de la Universidad de La Serena.

Una de sus miembros, Erika Rojas, comentó que «estamos entregando una biblioteca a todas las organizaciones que funcionan acá, que son la Agrupación de Ejecutados, Detenidos Desaparecidos, Exonerados Políticos y Presos Políticos. Principalmente contiene libros de Derechos Humanos y testimoniales, por lo que cualquier persona que quiera conocer la historia real puede venir a este lugar, que por el momento funcionará con la consulta en sala hasta que tengamos los recursos para poder operarla y para que las personas puedan sacar algún libro».

Esta generación, cuenta, «es un grupo de jóvenes que en esos tiempos pertenecía a distintas juventudes políticas y que formamos parte de las primeras generaciones y luchamos contra la dictadura. Sin embargo, a través de todo Chile tienes muchos G80 de la Universidad de La Serena, quienes han aportado, y que no hemos perdido nunca el vínculo ni la amistad, porque siempre hemos estado en estas instancias apoyando en todo lo que tenga que ver con mantener la memoria de lo ocurrido en esos años».

Es más. Sostiene que «estamos tratando de hacer convenios con otros compañeros de la G80 que trabajan en distintas universidades de todo el país. Incluso hay algunos que tienen editorial y ahora estamos esperando una remesa de cien libros que trae un compañero que hoy (ayer) viene a declamar».

La diputada y abogada comunista Carmen Hertz, cuyo marido Carlos Berger fue torturado y ejecutado en la ciudad de Calama por la Caravana de La Muerte en 1973, comentó que esta iniciativa «tiene por objeto contribuir a esta construcción tan lenta que hemos tenido que hacer de nuestra memoria colectiva, y como he reiterado en otras oportunidades, en los países que se ha sufrido el exterminio o el genocidio o los crímenes de guerra, como en el caso de Chile, que experimentó crímenes de lesa humanidad contra un sector de la población, la memoria colectiva es un salvaguarda y garantía de que nunca más no pase de ser un enunciado retórico, sino que efectivamente se transforme en una realidad, porque si no hay justicia no hay memoria y si no existen ambas, el mensaje que se le está entregando a la sociedad es que la injusticia es una forma de convivencia y que el crimen es una forma de regular los conflictos políticos entre las personas».

Respecto a que si ha llegado justicia al país, argumentó que «la justicia es un camino muy largo, que el mundo de Derechos Humanos ha recorrido contra todos los obstáculos que nos pusieron y no sólo en dictadura, sino que también durante todo el periodo de transición, que en virtud de los pactos de impunidad tácitos que se celebraron, el camino de la verdad y la justicia es un camino muy pedregoso.

Hemos tenido dosis de justicia, que es tardía, por su puesto. Pero falta camino por andar, falta que la verdad de los crímenes que destruyeron el tejido social de este país a partir del golpe, sea una verdad social y para eso se necesitan políticas públicas por parte del Estado que nunca han sido implementadas, puesto que los informes de las comisiones son mamotretos que nadie lee, por lo tanto esos informes están consignados y la prisión política y la tortura de cientos de miles de chilenos deberían difundirse y deberían estar en todos los establecimientos educacionales porque eso es lo que te va formando la memoria colectiva, como sí lo hacen en Francia, Alemania y como lo han hecho en todos los país que han sufrido opresión.

Ahora, como no hay políticas públicas destinadas a eso, por lo tanto tenemos poca verdad social, una justicia tardía y una impunidad política y moral que se le concedió en virtud de la transición a los civiles que apoyaron, propiciaron y aplaudieron el exterminio y que no les salió ni por curados».

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