Efraín Vásquez: «Queremos que todos sepan que fue un crimen, un asesinato de lesa humanidad»

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Ese homicidio fue en 1973, cuando comenzaba la dictadura, pero recién esta semana surgió un veredicto de la justicia en contra de los autores…

Se revive la historia, vuelven los recuerdos…

En efecto, este viernes el ministro dedicado exclusivamente a casos de Derechos Humanos en la Corte de Apelaciones de La Serena, Vicente Hormazábal, condenó a 10 años y un día al teniente de Carabineros en retiro Rubén Morales por el homicidio del ex gobernador de Elqui Jorge Vásquez.

46 años después de aquel episodio, ocurrido un 16 de septiembre de 1973, su hijo cuenta el horror para que su padre «no muera del todo».

Cansado, y con sus manos entrelazadas en la nuca, sale de una modesta vivienda del sector cordillerano de Matancillas, en la comuna de Vicuña, Jorge Vásquez Matamala. Era el 16 de septiembre de 1973.
Afuera, una patrulla de Carabineros con cerca de 10 funcionarios de la tenencia de Paihuano, entre ellos el teniente Rubén Morales López, lo esperaban.

Cruzar la cordillera

El «11» muy de mañana, sabiendo lo que pasaba en el país, Jorge Vásquez dejaba su cargo como ex gobernador de Elqui, pues el rumor de su captura, debido a su militancia en el entonces Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), era inminente.

Pretendía cruzar
la cordillera.

Era el 15 de septiembre. Pero su anhelo se vio truncado. Alguien lo vio cuando se subió al tren en dirección al valle, y a la altura de Diaguita la maquina fue detenida por Carabineros. De lo que pasó ahí no mucho se sabe. Algunos testigos contaron que «carabineros le piden a mi padre que se entregue y ametrallaron el tren, dejando a varias personas heridas. «Pero mi padre no estaba en ese momento, se había bajado mucho antes. ¡Se les escapó!»,

cuenta Efraín, uno de sus cuatro hijos, quien junto a su familia lloraron, gritaron, marcharon, se deprimieron, pero al final lograron levantarse.
Con las horas «carabineros detuvo a la persona que lo había ayudado a escapar, y mi padre posteriormente es encontrado en una casa en Matancilla, un caserío donde iba a estar un día y luego seguiría con su recorrido»…

Efraín hace un esfuerzo por ser preciso en el relato, para hablar 46 años después del cobarde asesinato de su padre, y por el que el ministro en visita Vicente Hormazábal condenó este viernes a diez años y un día de presidio, por homicidio, al teniente de Carabineros en retiro Rubén Morales.

No era Rambo…

El informe señala que una vez allí, a Vásquez «le exigen a viva voz que se entregue, y tan pronto salió por la puerta de la casa donde se ocultaba, solamente con las manos en alto pidiendo que no lo mataran, le dispararon con las armas de fuego que portaban, causándole la muerte en el lugar».

Ese día Efraín, de entonces 31 años, estaba trabajando en el terminal pesquero en Peñuelas.

«Cuando me enteré lo que le había ocurrido a mi padre. Lo escuchamos por la radio, y mi madre andaba en Santiago comprando juguetes para la Navidad»…

De aquella triste noticia muchas historias se tejieron por parte de carabineros y también de militares del regimiento Arica de La Serena, quienes le comunicaron a Nora Pizarro, que su esposo, Jorge Vásquez, había sido ejecutado por carabineros luego de ser sorprendido armado tratando de destruir el tranque La Laguna.

Efrain junto a sus hermanos y su madre, «un pilar fuerte, y mujer orgullosa de ser nortina, de la pampa», querían ser escuchados, denunciar lo que estaban viviendo a pesar del riesgo al que se exponían.

«Dijeron que mi padre iba cargado con dinamita, con explosivos, que el objetivo de él era volar el tranque, cosa que es ridícula desde todo punto de vista».

«Mi padre vivió en Vicuña, en la localidad de El Tambo, hasta donde llegó muy niño con su padre, mi abuelo. Y difícilmente una persona que era dirigente deportivo, que creó un club deportivo, podría ser capaz de hacer eso, volar un tranque. En ese tiempo no existía Rambo y mi padre no era un Rambo», precisa Efraín, quien al contar lo que pasó, casi medio siglo después, bien le podría servir para hallar el camino y seguir adelante.

Después vino un proceso bastante engorroso, recuerda. Y claro, debían saber dónde estaba el cuerpo de su padre, retirarlo y luego conocer realmente qué pasó.

«En dos ocasiones lo negaron, pero al final no recuerdo quién fue la persona que nos dijo que estaba en la morgue de La Serena, donde finalmente nos entregaron su cuerpo. Ese día nos fuimos escoltados por carabineros hasta el cementerio de Coquimbo en una camioneta, pero en ningún momento nos dejaron ver su cuerpo. Es más, mi hermano quiso abrirlo, pero carabineros no lo dejó».

Nunca supieron cómo realmente murió. Eso hasta el año pasado, cuando exhumaron su cuerpo por orden del ministro Vicente Hormazábal.

«En la morgue le quitaron la ropa -quizás por un error, no lo sabemos- y se la dejaron en la cabeza, doblada, como una almohada.

Y una antropóloga fue la encargada de armar el cuerpo de mi padre completo, huesito por huesito. Imagínate, tuvieron que pasar 46 años para tener la oportunidad de verlo, de hacerle cariño, de despedirnos de él. Le hicimos cariño en sus manos, en su cabecita…», rememora Efraín.

Recién ahí tuvieron la oportunidad de ver la cantidad de balas que lo habían matado.
«Con la tecnología vimos en la ropa los hoyos de las balas en su chaqueta y camisa, pues como estuvo doblada no se deshizo.

Con esa exhumación nos dimos cuenta de la magnitud del hecho, aunque siempre supimos que habían sido varios los balazos que le dieron muerte, dado que la gente que estaba presente en la casa el día que mataron a mi padre, sintió los balazos y luego señalaron que fueron varias las ráfagas, puesto que le dispararon por la espalda y de frente. Murió de cuatro heridas de bala, con armas de guerra».

Queríamos más años…

Hoy existe tranquilidad en su familia. Porque por fin, a pesar de los años, se hizo justicia.
«Como familia esperábamos más, pero si el ministro determinó que era la pena que correspondía de acuerdo a los hechos, estamos conformes. Lo conversamos y estamos de acuerdo, ya que el ministro así lo determinó. Es cierto, queríamos más años, pero finalmente la justicia determina lo que corresponde. No obstante, además de la condena, lo que nos interesa es que se esclarezcan los hechos.

Que se sepa cómo sucedieron realmente las cosas. Queremos que todos sepan que fue un crimen, un asesinato de lesa humanidad, en descampado, con abuso y metralleta, así que eso también nos interesa».

EL MINISTRO HORMAZÁBAL

El ministro Hormazábal fue designado en septiembre de 2015 para conocer las causas de derechos humanos de la jurisdicción de La Serena, y en marzo de 2017 extendió su designación hasta la jurisdicción de Arica, trasladándose periódicamente a diferentes ciudades para realizar diligencias.

Fue justamente con la llegada del ministro que el caso Vásquez vio reales avances. «Ya que nunca tuvimos la oportunidad de nada, porque la justicia hace justicia cuando quiere hacerla, porque antes hubo tres ministros y nunca encontraron ningún antecedente. Consultábamos y nada, nunca una posibilidad real de conocer qué fue lo que pasó.
Pero insisto, con esto buscamos que se sepa la verdad, que salga la verdad de los hechos que ocurrieron en la dictadura, porque al igual que mi padre hay muchos otros compañeros que corrieron la misma suerte, y otros que desaparecieron y hasta el día de hoy sus familiares no saben dónde están».

En el fallo del juez Hormazábal se obliga al Estado a indeminizar con 50 millones de pesos a cada no de los cuatro hijos del Ex Gobernador Vásquez Matamala.

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