Fueron cinco focos de fuego inexplicables que afectaron a casa de familia de Lourdes de Vicuña

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portada«Mis hijos menores de siete y seis años están muy asustados y todavía tienen pesadillas por lo que pasó». Así resume Melina Vega  el temor que aún sienten como familia luego que desde el pasado domingo en su vivienda del  poblado de Lourdes de Vicuña,  la  mediagua de madera de 8 por cuatro metros que usaban  como dormitorio, sufrió a lo menos cinco episodios de incendios de origen inexplicable, atribuibles a combustión espontánea que la ciencia denomina como piroquinesis que es atribuible a personas que tendrían la facultad síquica de originar llamas con solo pensarlo.

Ayer  hasta el tranquilo sector poblacional ubicado a 8 kilómetros al oriente de la ciudad de Vicuña, concurrió Diario LA REGIÓN para conocer de boca de los propios protagonistas de los extraños siniestros, sus testimonios tras vivir esta insólita situación.

Vega relató que es primera vez que enfrenta  un incendio o alguna situación del tipo paranormal como ruidos sin explicación en el terreno de propiedad de su progenitora desde que ocupa el terreno desde hace 13 años junto a su familia compuesta por su pareja  Héctor Chilcumpa, una hija de catorce años y sus dos hijos menores.

«Nunca nos había pasado nada acá, como penaduras que dice la gente en este terreno que es de mi mamá Mercedes Vega y que compartimos con dos familias más.  Todo comenzó el domingo como a las 4 de la tarde, cuando en uno de  los paneles adentro  de la pieza, comenzó a prenderse y a salir humo con un olor muy hediondo como un animal  muerto, como un gato que lo queman con la basura y  a nosotros nos avisaron los vecinos del fuego hasta que lo apagamos».

Siguiendo con el  relato de la dueña de casa,  a la hora de once cerca de las 19:00 horas volvió a surgir un rebrote. «Cuando íbamos a tomar té de nuevo vimos que comenzó a prenderse la madera por dentro y lo volvimos  a apagar».

Posteriormente en las horas siguientes, a lo menos dos veces más, lograron percatarse del encendido de pequeños focos de fuego que controlaron, hasta que en la madrugada del lunes vivieron el capítulo más peligroso.

«A pesar del miedo de mis hijos y de nosotros   porque no sabemos explicar esto nos quedamos acá a dormir, pero el lunes como a las 3 de la mañana, a pesar que todo estaba mojado por el agua que tiramos con la manguera, comenzó otro fuego más fuerte, que empezó a quemar el traje de mi hija que pertenece al baile  Nuestra Señora  del Carmen de Peralillo que es de  seda y  casi le cae en la cara, pero la pudimos sacar con mis otros hijos y salimos rápido y de nuevo tuvimos que apagarlo».

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