
Exconcejal de La Serena y periodista cuenta que hace seis meses decidió no comentar más de política. Era hora de dedicarse a una vida más tranquila. «Ahora soy un lector más, un espectador…», cuenta.
Por René Martínez Rojas
Hace seis meses que se alejó de la política porque cree que los periodistas tienen que saber cuándo hacerlo y dedicarse a una vida mucho más tranquila.
Alejandro Pino Uribe (83), exconcejal de La Serena y dirigente histórico de Renovación Nacional, dijo basta. Se retiró a los cuarteles de invierno después de 57 años, «porque siempre he tratado que sea lo más documentado posible, lo más claro en cuanto a lo que uno quiere expresar. Y cuando uno empieza a retirarse existe una tendencia ya no a preocuparse en detalles y uno puede decir cualquier cosa. Tú sabes que se juzga mucho a los que participan en política, a los que leen y a los que escriben, de tal manera que hay que ser muy responsables».
Recuerda que empezó a comentar de política en 1959 en radio Minería en La Serena y Santiago, y en otros medios de comunicación, «y eso requería de mucho tiempo. Pero hoy con suerte una vez a la semana leo algún diario, así que intelectualmente no estoy en condiciones de emitir opiniones. Creo que podría ser muy injusto con algunas personas».
Y en precisamente en política reconoce que el periodismo siempre está juzgando, «está contando un hecho, pero además está emitiendo una opinión. Y yo en ese aspecto soy muy responsable, así que no emito opiniones si no estoy 100% informado».
A los 14 años
Su retiro no pasa por un tema de descontento, sino porque «tienes que leer de política y hablar con los políticos todos los días».
En ese sentido advierte que hay periodistas «que probablemente exageran su intervención sin tener los datos y antecedentes necesarios para emitir una opinión, y por eso de repente se cometen tremendas injusticias con las personas».
Empezó de muy niño, en la época del presidente Carlos Ibáñez del Campo. Vivía en Puerto Montt, estudiaba en el Colegio San Javier, y tenía 14 años cuando le enviaba comentarios políticos a un primo que trabajaba en una radio en Santiago, «dándole una opinión que él lo había tomado muy a la ligera, pero yo muy en serio. Después me di cuenta que, al emitir juicios, de pronto puedes cometer tremendas injusticias porque no se documentan lo suficiente».
Con el tiempo fue director en Radio Minería, «pero seguía haciendo el comentario político y trabajando con otros colegas».
Admite que para él siempre fue un compromiso demasiado complicado «y donde te malinterpretaban los que te leían o quienes te escuchaban. Porque para ser periodista político, a mi juicio hay que ser valiente, pues si te quieren tirar a partir o eres muy influyente, empiezan a inventar cosas. Entonces el trabajo periodístico es muy complicado y de una alta responsabilidad. Y hay que tener el cuero duro, aguantarse las peleas, las polémicas ¡y ya está bueno!».
Uribe nació en 1943, «así que saca la cuenta, como para haber cubierto las opiniones de la Junta de Gobierno de Don Mateo de Toro y Zambrano…», ríe.
Desde entonces hizo un trabajo «muy intensivo en cuanto al periodismo», mezclado con su otro trabajo «y que era muy importante en la Asociación Chilena de Seguridad, donde tenía que informar de accidentes y hacer investigación, ya no periodísticamente, sino que contar a tus superiores».
Lo último que le tocó fue el rescate de los mineros de Copiapó y antes había estado en el rescate de los mineros de Andacollo…
«Al final uno empieza a ponerse o repetitivo o sencillamente se olvida de algunas cosas o achaca a otras. Por tanto, el sentido de responsabilidad en política es muy grande, porque al político se le juzga con mucha ligereza, del partido que sea.




























