La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Serena, Alison Mondaca, se refirió al reciente ataque sufrido por la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral de Chile, manifestando un rechazo categórico a la violencia, pero contextualizando el descontento que existe en el mundo estudiantil.

Por Javiera Escudero Troncoso.

Estudiante de cuarto año de Diseño y en su primer periodo como dirigente, Alison señaló que como federación «condenamos la agresión sin rodeos», enfatizando que la violencia física «no tiene cabida en la lucha estudiantil». Sin embargo, explicó que lo ocurrido no puede analizarse de forma aislada, ya que responde a una situación de fondo que afecta directamente a la comunidad universitaria.

En ese sentido, apuntó al recorte de más de 23 mil millones de pesos al presupuesto del Ministerio de Ciencias, lo que ha implicado la suspensión de becas de magíster y doctorado en el extranjero. Según indicó, esta decisión ha impactado fuertemente a estudiantes que proyectaban su desarrollo académico fuera del país.

«Esa fue una reacción de la comunidad estudiantil y universitaria que vio suspendidas sus becas de magíster y postdoctorado en el extranjero. Para muchos estudiantes, esa beca era el plan de vida que llevaban años construyendo y de un día para otro se cerró».

«Eso a nosotros como representantes y estudiantes de la Universidad de La Serena nos toca muy cerca, porque en nuestra universidad tenemos compañeros y compañeras de astronomía y de la carrera de licenciatura en física que necesitan salir al mundo porque su campo laboral lo exige».

Mondaca agregó «la vinculación internacional es clave para el desarrollo profesional, especialmente ante la falta de alternativas equivalentes en Chile».

Asimismo, la dirigente criticó las declaraciones de la ministra respecto a que los beneficios sociales «se ganan» y que podrían perderse en caso de participación en hechos de violencia. Frente a ello, recalcó que la gratuidad «no es un regalo», sino una conquista del movimiento estudiantil, y advirtió que este tipo de discursos representan una forma de «disciplinamiento».

Pese a la tensión, reafirmó el compromiso del movimiento estudiantil con la movilización pacífica y el diálogo, aunque también subrayó la existencia de «otras formas de violencia», como las derivadas de decisiones políticas que afectan directamente a los estudiantes.