Con la mirada puesta en su centenario, la Cooperativa Agrícola Control Pisquero firmó un convenio de colaboración con la Alianza Francesa de la región de Coquimbo, en una apuesta por fortalecer su desarrollo a través de la experiencia internacional.

Por: Valentina Echeverría O.

El acuerdo, que se extenderá por cinco años, contempla una serie de iniciativas orientadas a mejorar la gestión, abrir oportunidades de formación y potenciar la identidad del pisco como producto territorial.

Desde la cooperativa, su presidente Mauricio Stay valoró el paso como parte de una estrategia mayor. «La firma de este convenio representa un paso decisivo en nuestra hoja de ruta hacia el centenario institucional. Francia es un referente mundial en cooperativismo y en la agregación de valor a productos con identidad de origen, por lo que este vínculo nos permitirá intercambiar buenas prácticas y avanzar hacia un modelo más moderno, sostenible e innovador».

En concreto, el convenio se estructura en tres ejes principales: el intercambio de conocimientos con entidades francesas, la formación de idioma para facilitar pasantías y una agenda cultural que incluirá actividades vinculadas al mundo vitivinícola.

Para este año, ya se proyectan intercambios con el ecosistema del coñac, además de eventos que integrarán degustaciones de pisco con experiencias culturales.

La alianza también abre la puerta a que cooperados viajen a Francia para conocer en terreno modelos de producción y denominación de origen, con el objetivo de adaptar esas prácticas al contexto local.

Por su parte, el presidente de la Alianza Francesa, Georges Bonan, destacó que se trata de un hito en la relación de la institución con el sector productivo. «Es la primera vez que firmamos un convenio con una empresa privada, lo que marca un paso importante en la cooperación. Aquí hay una organización que busca aprender de experiencias internacionales para fortalecer su desarrollo».

Bonan explicó que el trabajo conjunto ya identifica áreas clave como el cooperativismo, la gestión del agua en contextos de escasez y el desarrollo del turismo asociado al pisco. «También hay un interés en avanzar en economía circular, especialmente en el uso de residuos de la destilería, donde Francia tiene experiencia que puede ser útil para la región».
En esa línea, subrayó que la cooperación internacional no apunta a replicar modelos, sino a adaptarlos. «No se trata de copiar, sino de mirar cómo otros han resuelto problemas similares y tomar esas ideas para aplicarlas aquí».

Actualmente, la cooperativa — fundada en 1931 — agrupa a cerca de 400 socios que trabajan más de mil hectáreas de vides en los valles de Atacama y Coquimbo, consolidándose como una de las organizaciones más antiguas del rubro en Sudamérica.