No hubo que esperar una convocatoria formal. Apenas bajó la lluvia, vecinos y familias completas llegaron al borde costero con palas, escobas, bolsas y guantes para retirar parte de los troncos, plásticos, vidrios y otros residuos que el sistema frontal dejó esparcidos sobre la arena.

Por Joaquín López Barraza

Mientras la maquinaria pesada se encargaba de los escombros más grandes, ellos se concentraron en lo que podían sacar con sus propias manos. La limpieza ciudadana se sumó a los operativos organizados por autoridades y organizaciones en distintos sectores de La Serena y Coquimbo.

Entre los voluntarios estaba José, quien llegó junto a su familia para colaborar en la limpieza.

«Cada vez que se puede ayudar, hay que ayudar. También vinimos para el tsunami; esa vez vine solo porque ellos eran chicos. Ahora pudimos venir todos», contó.

La misma motivación tuvo Gina Urén, quien reconoció que nunca antes había participado en una jornada de este tipo.

«Es primera vez que hago algo así. Otras veces había ayudado, pero de otra manera. Ahora sentía que tenía que venir a limpiar el espacio», relató mientras reunía residuos para facilitar su retiro.

A pocos metros, Belén Peralta y otros voluntarios separaban los desechos para hacer más fácil el trabajo de las cuadrillas.

«Estamos sacando todo lo que está cerca de la orilla para que no se vuelva a ir. Estamos separando plástico por un lado y vidrio por otro», explicó.