Por: Valentina Echeverría O.

Una serie de cuestionamientos relacionados con la gestión, el funcionamiento pedagógico y el clima laboral de la Escuela de Romero llevaron a representantes de apoderados a acudir a Contraloría, buscando que el organismo revise antecedentes que, aseguran, vienen denunciando desde el año pasado.

Según explicó Gipssy Ocayo, presidenta del Centro de Padres, las primeras presentaciones se remontan a abril de 2025, cuando la escuela todavía dependía de la Corporación Gabriel González Videla. «Nosotros desde el año pasado hicimos una denuncia como Centro de Padres a la Corporación para señalar diferentes prácticas y anomalías y cosas que no se están cumpliendo a nivel educacional en la escuela», sostuvo.

El escrito presentado ante Contraloría precisa que aquella primera presentación fue realizada el 30 de abril de 2025 y abordaba, entre otras materias, presuntos problemas de clima laboral y gestión que, según los apoderados, estarían repercutiendo en el proceso educativo.

Piden fiscalización

Tras más de un año de gestiones, desde el Centro de Padres decidieron recurrir ahora a Contraloría para solicitar una revisión integral de la situación de la escuela.

Entre las materias que piden fiscalizar se encuentran la continuidad y cobertura pedagógica, ausentismo y reemplazo de docentes, funcionamiento técnico-pedagógico, aplicación de protocolos, infraestructura y evolución de la matrícula. «Queremos que la Contraloría levante una investigación para que vean si las funciones, como debería ser, son las correctas o no», señaló Ocayo.

Uno de los principales argumentos de los apoderados apunta precisamente al impacto que, aseguran, estas dificultades estarían teniendo sobre los estudiantes.

A ello se suma la preocupación por la disminución en el número de alumnos. Según las cifras entregadas por la presidenta del Centro de Padres, en 2023 la escuela habría contado con aproximadamente 250 estudiantes, mientras que actualmente tendría cerca de 114.

Clima laboral

A las inquietudes de los apoderados se suma el testimonio de un docente del establecimiento, quien conversó con Diario La Región bajo reserva de identidad.

El profesor sostiene que existirían problemas de clima laboral y episodios de presión que habrían generado desgaste entre algunos integrantes del equipo. Según explica, las consecuencias no quedarían únicamente dentro del equipo de trabajo, ya que el agobio habría derivado en algunos casos en licencias médicas, afectando la continuidad de los procesos educativos.

«Ante esta presión y cansancio, muchos docentes de repente tomaban una licencia y eso corta el proceso educativo del estudiante», sostuvo.

Respuesta
desde SLEP

Consultado por Diario La Región, el SLEP Elqui señaló que, al asumir como sostenedor, el 1 de julio de 2025, recibió el establecimiento «en un contexto de clima laboral conflictuado», situación que afectaba la convivencia de la comunidad educativa y el adecuado funcionamiento de la escuela. Frente a ello, aseguró haber implementado un acompañamiento integral, fortaleciendo el equipo directivo y la comunicación con docentes, asistentes de la educación y apoderados.

El organismo agregó que también se han destinado recursos para mejorar la infraestructura, mediante trabajos en salas, pasillos, grifería, cubiertas y canaletas, además de instalar un sistema de respaldo de agua potable. Según el SLEP, estas acciones buscan fortalecer la gestión pedagógica, la convivencia escolar y las condiciones de funcionamiento del establecimiento.