«De eso se trata la inclusión», explica Bárbara Toro, quien se tomó con humor las tallas dirigidas.
Javiera Escudero
La edil coquimbana -PDG- no se salvó de los humoristas durante los shows de Pampilla. Durante el evento el dúo Paya Hop y El Hombre Pan le dedicaron algunas bromas al espectáculo, aunque alrededor hubo tensión por la posible reacción, ella aseguró que en esos momentos está la verdadera inclusión.
La silla de ruedas no la dejó fuera de los chistes. Todo lo contrario. La concejala Bárbara Toro estaba instalada en primera fila cuando los humoristas Paya Hop y El Hombre Pan repararon en su presencia y no dejaron pasar la oportunidad para lanzar algunas tallas. El dúo humorista soltó chistes coquetos dirigidos a «la muchacha de la silla de ruedas» «no se salva ninguna» dieron a entender.
Mientras que el Hombre Pan dijo «yo tenía una polola que le decía mi sirenita porque andaba en silla de ruedas», comentó sacando varias risas.
La situación, eso sí, generó cierto nerviosismo entre quienes estaban alrededor de la concejala. Según relató la propia edil, durante esos minutos pudo percibir la tensión y la curiosidad de algunas personas, especialmente por saber cómo recibiría las bromas.
Dice que no hubo enojo ni reclamo. Por el contrario, decidió asumir las bromas como parte del espectáculo y de una manera de enfrentar públicamente su condición sin convertirla en un tema intocable.
«Es humor. Yo no me iba a poner a reclamar por algo que yo normalice, que yo quise que la gente también lo normalizara», explicó.
El problema aparece precisamente cuando las personas comienzan a tratar de manera distinta a alguien por estar en silla de ruedas.
«No mirarnos como con recelo o con pena o con vulneración, porque esa es la real vulneración, cuando no te quieren tocar, no quieren hablar de ti porque estás en silla de ruedas», planteó.
































