Mientras el país registra una baja en crímenes de mayor connotación social, la zona reporta un incremento de 15 a 19 víctimas este semestre. Seremi atribuye el fenómeno a riñas impredecibles y descarta, por ahora, nexos con el crimen organizado. «Tenemos que enfocar esfuerzos y estrategias», apuntó el ministro Arrau.
Por René Martínez Rojas
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, informó ayer en un balance de seguridad, que los homicidios disminuyeron un 13% durante el primer semestre de este año, según el balance elaborado por el Comité Policial y la Subsecretaría de Seguridad.
Según los datos entregados por la cartera, al 28 de junio se registraban 442 víctimas de homicidios, frente a las 508 contabilizadas a igual fecha de 2025.
La cifra representa una disminución de 13%, equivalente a 66 homicidios menos respecto del año anterior. Además, desde el Gobierno indicaron que los robos violentos también muestran una caída a nivel nacional, con una baja de 11%.
Sin embargo, y de acuerdo a lo que destacó el secretario de Estado, se registraron aumentos de homicidios en las regiones de Tarapacá, O’Higgins, El Maule y Coquimbo, que pasó de 15 a 19, «donde tenemos que enfocar esfuerzos y estrategias», apuntó Arrau.
Altamente impredecibles
Ante la preocupación que generan estas cifras, la seremi de la cartera, María José Duarte, salió al paso para analizar la naturaleza de los delitos en la zona, enfatizando que, bajo los antecedentes disponibles, no existe un patrón que vincule estos casos con operaciones de bandas de crimen organizado.
«Es importante señalar que no presentan vinculación entre sí ni obedecen, conforme a los antecedentes disponibles, a una dinámica asociada al crimen organizado. En su mayoría, corresponden a riñas entre particulares, situaciones cuya naturaleza las hace altamente impredecibles y de difícil anticipación», puntualizó.
De igual manera destaca que en la totalidad de estas causas «los imputados se encuentran actualmente en prisión preventiva, lo que da cuenta del trabajo coordinado entre las policías, el Ministerio Público y los tribunales de justicia para perseguir estos delitos».
Y para prevenir, reconoce que «se están implementando estrategias de intervención consistente –principalmente- en mayor presencia policial preventiva enfocado en la prevención, que busca llegar antes que el delito a través de programas de prevención focalizados y fortalecimiento de la atención a víctimas».































