Una red de apoyo ciudadano intenta rescatar a un hombre con problemas cognitivos de la intemperie. Tras recibir atención médica inicial y apoyo municipal, el desafío ahora es su estabilización emocional y la búsqueda de un refugio definitivo ante la llegada de las lluvias.
Por René Martínez Rojas
En las calles del centro de La Serena, donde el ruido del comercio y el tránsito suele –a veces- ocultar las realidades más crudas, la historia de Juanito (Juan Rojas Henríquez) ha logrado romper el muro de la indiferencia.
Porque lo que comenzó como la preocupación de un comerciante ante la baja de las temperaturas, hoy es una red de protección activa que hasta ahora ha involucrado a privados, profesionales voluntarios y la administración municipal.
Hugo Baeza, de AKI CHIP, y motor de esta iniciativa, cuenta que el impacto de ver a Juanito -siempre con la misma ropa y expuesto al frío- lo llevó a indagar en su historia.
«Un día iba camino a la casa y me encontré con Juanito, y me afectó verlo en su condición. Algo tenía que hacer e investigando supe su realidad, que hoy con la persona que vivía ya no está, pues murió. Y los vecinos me comentaron que estaba viviendo afuera de la casa, es decir en la calle, pernoctando en Domeyko. Fue así que hice un llamado…».
Entonces Baeza decidió utilizar sus redes sociales como herramienta de auxilio, y la respuesta –afirma- superó las expectativas.
«Se generó un gran cariño y como fue tanta la ayuda, lo primero que hicimos fue cambiarle la ropa, conseguimos un baño para que pudiera asearse y hasta una peluquería se sumó», explica. La ayuda, además, escaló a niveles profesionales, puesto que una psicóloga ofreció tratamiento gratuito para abordar su salud mental, e incluso hubo aportes para el cuidado de su mascota, con quien se le ve a diario caminando por el centro de La Serena.
Rol del municipio y el desafío de la salud
La gestión municipal también ha sido clave en la etapa técnica, ya que se coordinó una atención en el centro médico Schaffhausen, donde Juanito fue evaluado y derivado a exámenes clínicos.
Cuenta Baeza que estos resultados serán fundamentales para determinar un tratamiento médico que permita estabilizarlo, dado que su situación se ve agravada por problemas cognitivos y un estado emocional delicado.
Actualmente, los esfuerzos se concentran en lo urgente: la gestión de un albergue para protegerlo de las lluvias anunciadas para los próximos días. Si bien existe la posibilidad de ofrecerle un empleo y un lugar donde vivir a largo plazo (tras el diagnóstico, será evaluar su inserción laboral en el área de reciclaje o similar), Baeza es cauteloso: «Hay que estabilizarlo, porque emocionalmente no está bien».
Para quienes hoy lideran su cuidado, el objetivo es claro. Como bien define Baeza, el caso de Juanito es el recordatorio de que detrás de cada persona en situación de calle hay una historia que merece ser escuchada: «Pese a que a diario camina por el centro, Juanito ya no es invisible; es un ciudadano en cuerpo de hombre, pero que en el fondo es un niño».
































