Con un consumo per cápita estancado entre los 13 y 15 kilos anuales —lejos de los 20 que recomienda la FAO—, la promesa de llevar más recursos marinos a la mesa de los chilenos sigue sin cumplirse. El presidente de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca) apunta sus dardos a las fallas estructurales de la normativa y advierte que entregar más cuota al sector artesanal no resolverá la demanda alimentaria del país.

Por Joaquín López Barraza

En un país con 6.435 kilómetros de línea de costa continua en su territorio continental —y bañado por la rica corriente de Humboldt, un motor oceanográfico fundamental para la proliferación y riqueza de los recursos marinos—, el consumo per cápita de productos del mar y pescado se sitúa apenas entre los 13 y 15 kilos al año por persona.
Esta cifra se mantiene por debajo de los 20 kilos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del promedio mundial.
Con una Ley de Fraccionamiento aplicada hace pocos años, la promesa de llevar el pescado del mar al paladar nacional no pareciera terminar de cumplirse.
En su paso por la conmemoración de los 10 años de certificación Marine Stewardship Council (MSC) en Coquimbo, el presidente de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), Felipe Sandoval, abordó este escenario en entrevista con Diario La Región.

—¿Cuáles son las dificultades de los industriales hoy?
—Hay cosas pendientes que quedaron del gobierno pasado, de la implementación de la Ley de Fraccionamiento. Porque hay cosas que todavía se están discutiendo en la Contraloría y otras que tienen que implementarse todavía. Una de ellas tiene que ver con esta región. Se definió que la anchoveta pescada por los artesanales pudiera distribuirse entre las regiones de Copiapó y Coquimbo.

—¿Y qué problema concreto trae eso?
—Tú traspasas cuota de una región a otra pero puedes afectar el recurso. Si es una pesquería distinta y tú le metes más pescado de otra parte, puede tener un efecto en la región donde se incrementó. Después dejó una norma que autorizaba la inscripción de naves artesanales, pasándose el reglamento de sustitución de naves artesanales.
Y eso también la Contraloría lo objetó. Entonces le dejó un problema al nuevo subsecretario. Y en la distribución artesanal crearon una tercera cuota, o sea, hay una industrial, una artesanal «histórica» y una artesanal nueva. Y al distribuir esta última, se generan tensiones entre los mismos pescadores.

—En los discursos se reiteraron mucho las palabras medio ambiente, sostenibilidad y sustentabilidad, da la impresión de que tiene buena recepción la Ley de Fraccionamiento.
—Es que está en un nivel distinto de la sustentabilidad, es el cómo se distribuyen los recursos. Al incorporar muchas naves artesanales puedes tener un efecto de que se pesque más de lo que se puede.

—Pero puede funcionar como incentivo para que la industria trabaje mejor su cuota. Si tienen menos cuota la tienen que cuidar más.
—Sí, claro. Pero hay plantas que están certificadas desde antes de la Ley de Fraccionamiento, por lo tanto el cuidado de recursos viene de antes. La ley lo que hace es que la parte industrial tiene que achicarse.

—Seguimos bajos en el per cápita de consumo a nivel nacional.
—Tenemos que aumentar el consumo interno. Chile exporta mucho pescado.

—¿Y no ayuda que los artesanales tengan más cuota para promover el consumo interno?
—Hay que tener una política de consumo interno que lo incentive.

—¿La ley no va en ese carril?
—No necesariamente, los recursos que más aumentaron en la ley van a harina de pescado. Porque el jurel que es de consumo humano, lo que pescan los artesanales, a no ser que sean cantidades chicas, la mayor cuota de fraccionamiento de jurel lo van a hacer las embarcaciones de 18 metros. Y ese jurel por la manera en que lo pescan y las tecnologías que tienen, se transforma en harina de pescado.
Y lo otro que creció mucho es la anchoveta que también va a harina de pescado. Entonces no creo que la ley afecte tanto el consumo humano.

—¿Cómo han abordado la subida de temperaturas en el mar en las costas de la zona norte y la desaparición del jurel?
—La investigación científica es clave, si se hace bien puedes predecir fenómenos anómalos y eso te permite enfrentarlos mejor. Si investigas bien, puedes saber cómo viene la pesquería en el futuro y te permite desarrollarla mejor. A la larga, te permite un mejor control de las especies y del medio ambiente, ahí estamos al debe como país.