El alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, anunció que no se llevará a cabo la tradicional Pampilla de Coquimbo, lo que provocó una serie de cuestionamientos pero también la aprobación de la mayoría del concejo.
Por Javiera Escudero
Fueron 750 mil visitantes en La Pampilla 2025, lo que deja una incertidumbre total con respecto al impacto económico del turismo en septiembre.
El tema dejó coletazos, hasta el punto que se dice que el balazo contra el Edificio Consistorial, tendría que ver con una presunta venganza en relación al anuncio de suspensión de la fiesta más grande de Chile.
En ese contexto el jefe comunal porteño, se desplegó por la capital en una serie de entrevistas con radios como Bio Bio, ADN y El Ciudadano, con el objetivo de despejar dudas con respecto a una supuesta equivocación enuna determinación que quedó abierta tras la chance de una «Pampilla Solidaria».
Al menos los grupos rimbombantes no estarán, pues el mensaje sería de austeridad máxima dando un guiño a los afectados del temporal.
Según reconoció Manuchehri, el suspender la Pampilla fuera la decisión «más dura que me ha tocado como alcalde», esbozó en la radio de propiedad de los Mosciatti.
Ali explicó en sus rondas por medios nacionales, que realizar la fiesta implica destinar 400 funcionarios durante dos meses, recursos superiores a los 1.800 millones de pesos y toda la maquinaria municipal en una producción de gran envergadura. »¿Imagínate qué sensación podríamos tener los coquimbanos de decir: ‘Nos olvidamos de ese 10% afectado’?», reflexionó, refiriéndose a las familias que aún están en situación crítica. Para el alcalde, la prioridad debe estar en ese segmento vulnerable, en recuperar la conectividad de los territorios aislados y en devolver la infraestructura a caletas y playas.
Sin embargo, Manucheri dejó la puerta abierta a alternativas. Anunció que el 22 y 23 de agosto se realizará una actividad solidaria en el edificio consistorial de Coquimbo, con artistas y empresas que ya han manifestado su interés en colaborar. Esta iniciativa podría marcar el camino para evaluar algo especial en septiembre, quizás una versión reducida o solidaria de La Pampilla que permita reactivar la economía sin abandonar a quienes más lo necesitan.
































