«Hay productores que han llegado con lágrimas en los ojos a decirme que no pueden llegar a sus faenas y necesitan ayuda. No hay ninguna mina disponible. Están todas con los caminos totalmente deteriorados y no hay vuelta que darle. Es difícil».

Por: Bastián Álvarez Pardo

Julián Galleguillos, presidente de la Asociación Gremial Minera de Combarbalá y consejero nacional de pequeña minería en SONAMI, relata la cruda realidad que es común a toda la minería artesanal de la región de Coquimbo tras las lluvias.
Mineros que aún no pueden acceder a sus piques debido a los cortes en los caminos, estimaciones inciertas del grado de daño en sus instalaciones productivas, así como varios meses sin poder producir a raíz de los efectos de las lluvias, son las primeras proyecciones de un sector que busca recuperarse y ponerse de pie tras la catástrofe.
Galleguillos señala que, de los 74 socios de la Asociación Gremial, la mayoría ha tenido dificultades de acceso a sus faenas, por lo que no han podido verificar en terreno el daño producto de las lluvias.
El dirigente reconoce que, por lo menos durante tres meses, la producción se verá afectada y agrega que «tendremos que esperar un tiempo y ser pacientes. Los socios me dicen que están desamparados y que dicen que, si no encuentran una solución, van a dejar de ser mineros y eso a uno le afecta».
Freddy Muñiz, presidente de la Asociación Gremial Minera de Salamanca, organización que cuenta con 80 socios, comparte la visión y señala que «somos 12 afectados directamente, ya que hemos sufrido inundaciones en nuestras faenas y derrumbe de los portales de las minas, además de bancos que se han deslizado».
Además, los problemas derivados de las lluvias han dificultado aún más la situación de personas que, en su mayoría, son de la tercera edad.
Sin embargo, el dirigente se mantiene optimista y señala que «ojalá que haya buen tiempo a futuro. Si no llueve más, en un mes más podríamos estar produciendo, ya que las lluvias causaron muchos daños».
Christopher Ardiles, presidente de la Asociación Gremial Minera de Ovalle, que cuenta con 101 socios registrados y más de 60 activos, de las comunas de Ovalle, Río Hurtado, Monte Patria, Punitaqui y Canela, señala que «nunca se había visto un nivel de desastre así. Nuestras fuentes laborales se han visto afectadas, el daño ha sido catastrófico y nos ha dejado casi con las manos vacías».