Organizaciones medioambientales alertaron sobre el ingreso de vehículos motorizados al sector y acusaron falta de fiscalización. Desde Medio Ambiente recordaron que esta práctica está prohibida y advirtieron que el ruido y el tránsito pueden poner en riesgo a huevos y polluelos.
Un río es un río. Un bosque es un bosque. Un humedal…depende. En la región así pareciera. En La Serena, con el Río Elqui, el primer humedal urbano de la región.
Porque pasó a comienzo de año, cuando un auto quedó en medio del río, y ahora con varias motocicletas que eligieron el lugar para practicar deporte, causando la indignación de organizaciones medioambientales y autoridades de gobierno, debido al impacto que estas actividades provocan en un ecosistema que alberga una importante variedad de aves y que se encuentra en período de nidificación.
Para Erika Sosa, miembro de la directiva ONG Elqui Verde, “desafortunadamente por más esfuerzos que se hagan para tratar de visibilizar que hay lugares que deben ser protegidos, la gente no está entendiendo…”.
La situación se suma a un hecho ocurrido en enero, cuando una camioneta ingresó al sector y terminó en una laguna ubicada en la desembocadura del río.
Incluso, cuando sucedió se interpuso un recurso de protección, “y queremos ver que falle en la protección del humedal y que exista un cierto resguardo, porque el humedal del río Elqui está totalmente abandonado”, advierte.
Sosa agregó que la ONG Elqui Verde y otras organizaciones han trabajado en el cierre de accesos al humedal, aunque la medida no ha logrado detener completamente el ingreso de vehículos.
“Nosotros hicimos un trabajo gigante para cerrar varias entradas al humedal, pero aún sigue pasando. Aunque ha existido un gran esfuerzo de las organizaciones y las comunidades, nos hemos ido quedando cortos, porque las personas no entienden el daño que provocan. No se dan cuenta de que, con su deporte, erosionan el lugar”, explicó.
La representante de la organización advirtió que el deterioro también afecta a otros sectores naturales de la conurbación.
“Porque si vamos a los diferentes cerros que hay en la conurbación, todos están muy deteriorados. El terreno se ha ido desgastando por estas prácticas y parece que nadie, ninguna autoridad, dice algo”, reclamó.
Riesgo para aves y sus crías
Desde Medio Ambiente, la seremi Jovanka Rendic Véliz, lamentó el hecho y recordó que el tránsito vehicular está prohibido en el borde costero y en áreas de humedales.
“Está absolutamente prohibido el tránsito vehicular por el borde costero y por áreas de humedales. Hacemos un llamado categórico a abstenerse de ingresar con vehículos motorizados a estas zonas, donde existe presencia de fauna vulnerable, especialmente durante este período, cuando diversas especies de aves se encuentran nidificando”, sostuvo.
La autoridad explicó que el impacto no solo se produce por el aplastamiento de huevos, polluelos, flora o fauna, sino también por el ruido de los motores, que puede alterar el comportamiento de las aves.
“Es clave comprender que el impacto no se limita únicamente al daño físico directo sobre la biodiversidad, la flora y la fauna. El ruido estridente de los motores de las motocicletas causa un estrés severo y una alteración profunda en el comportamiento de las aves, ahuyentándolas de sus nidos y exponiendo a los huevos y polluelos a morir o quedar indefensos ante los depredadores”, enfatizó.
En 2004, la bahía de Coquimbo fue reconocida como Sitio de Importancia Hemisférica para Aves Playeras, dentro de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP o WHSRN).
El área es un sitio de reproducción para especies como el pilpilén común (Haematopus palliatus), el chorlo nevado (Anarhynchus nivosus) y el queltehue común (Vanellus chilensis), entre otras. También constituye un espacio de alimentación para aves playeras migratorias neárticas durante primavera y verano, y de alimentación y descanso para especies migratorias australes durante otoño e invierno.
Entre agosto y marzo, el pilpilén común utiliza las playas, dunas y la desembocadura del río Elqui como sitios prioritarios de reproducción.
Desde el municipio, el concejal Cristian Marín dijo entender que existan personas que disfruten del motociclismo y de las actividades del aire libre, “pero también debemos ser claros en que la recreación debe desarrollarse con total responsabilidad y con respeto por nuestro patrimonio natural. Esto corresponde que se investigue y que se determine las eventuales responsabilidades conforme a la normativa vigente. Las dunas son ecosistemas frágiles y que no podemos normalizar que determinadas actividades terminen generando un daño ambiental mayor”.




































