El doctor Rodrigo Valenzuela, especialista del Hospital de La Serena, explicó que postergar la micción puede alterar el funcionamiento de la vejiga y generar molestias transitorias, aunque descartó que por sí solo aumente el riesgo de desarrollar una infección.

Por: Valentina Echeverría O.

Con la llegada del invierno, hay hábitos que repetimos casi sin pensarlo. Uno de ellos es aguantarse las ganas de ir al baño por las capas de ropa, estar trabajando o simplemente no querer levantarse de una posición cómoda. Pero ¿qué tan malo es hacerlo?
Para el urólogo del Hospital de La Serena, Rodrigo Valenzuela, aguantar las ganas de orinar no provoca enfermedades graves, pero tampoco es un hábito recomendable. «No se va a generar ningún tumor ni ningún sangrado, pero sí puede producir un trastorno funcional», explicó.
Según detalló, cuando una persona posterga repetidamente la micción, la vejiga permanece más tiempo distendida y aumenta su presión. Con el tiempo, esto puede traducirse en una mayor urgencia para orinar o en la sensación de no vaciar completamente la vejiga, molestias que, en la mayoría de los casos, son transitorias.
Además, el especialista explicó que durante el invierno es normal sentir más ganas de ir al baño. Esto se debe a que el frío actúa como un irritante para la vejiga, estimulando su contracción y aumentando la necesidad de orinar.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir infecciones?

El especialista aseguró que presentan mayor riesgo los adultos mayores, las personas con diabetes u otras enfermedades crónicas, quienes sufren de constipación y las mujeres, debido a que su uretra es más corta y está más próxima a la zona anal.
Respecto a los principales factores de infecciones, Valenzuela precisó que «la principal causa de infección urinaria es la deshidratación. Hay que estar constantemente renovando el líquido que se almacena en la vejiga y eso se logra a través de una correcta hidratación. La misma que va a generar que se disminuya otro factor predisponente a la infección urinaria como es la constipación».
Sobre las señales de alerta, recomendó consultar a un médico si aparece fiebre, sangre en la orina, cambios importantes en su color o mal olor, si la persona necesita levantarse varias veces durante la noche para orinar o si siente una urgencia tan intensa que termina afectando su vida cotidiana.
Para prevenir infecciones urinarias, llamó a mantener una buena hidratación durante todo el año, controlar adecuadamente enfermedades crónicas, mantener una correcta higiene genital y llevar una alimentación saludable evitando el consumo de azúcares procesados. En el caso de las mujeres, además, recomendó vaciar la vejiga inmediatamente antes o después de las relaciones sexuales para disminuir el riesgo de infección.