Deyanira Olguín, de la organización Juventud con una Misión (JUCUM) El Faro, llamó a reconocer las señales de alerta en el Día Internacional para la Prevención del Suicidio. En la región se registraron 91 decesos durante 2023, con especial preocupación por adolescentes y adultos mayores.
Por: Valentina Echeverría O.
Una taza de café o té y una conversación. Esa fue la sencilla invitación que durante la jornada de este jueves llamó la atención de quienes iban pasando por la Plaza de Armas durante la mañana. Tras una mesa instalada en el lugar, integrantes de JUCUM El Faro y la organización Rednaf se acercaron a la comunidad para hablar de un tema que muchas veces cuesta abordar: el suicidio y las señales que pueden advertir que una persona necesita ayuda.
«Todos podemos ser agentes de prevención. Hay signos de alerta que las personas que llegan a este punto dan antes y la idea es poder identificarlos. Si nosotros ponemos un poquito más de atención a nuestro alrededor, puede ser muy importante para poder prevenir un suicidio», explicó Deyanira Olguín, integrante de JUCUM El Faro.
Una realidad
regional
La preocupación encuentra respaldo en las cifras. De acuerdo con el Informe de Implementación del Piloto de Vigilancia de Lesiones Autoinflingidas Intencionalmente (LAIN) del Ministerio de Salud, durante 2024 se registraron 1.979 muertes por suicidio en Chile.
En la Región de Coquimbo, registros públicos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) contabilizaron 91 defunciones por suicidio durante 2023, después de las 100 registradas en 2022.
Consultado anteriormente por DIARIO LA REGIÓN, el psiquiatra y subdirector de Gestión Asistencial del Servicio de Salud Coquimbo, Sebastián Prieto, explicó que «hoy día tenemos alrededor de una tasa global de muertes por suicidio de 11 por 100 mil habitantes en nuestra región», indicó el especialista.
Prieto advertía además que entre los grupos que requieren especial atención se encuentran los adolescentes, particularmente por los intentos de suicidio. La mayor cantidad se concentra entre los 15 y 19 años, seguida por el grupo de 10 a 14 años, donde señaló que se ha observado un incremento durante los últimos años. A ello se suma una problemática menos visible con los adultos mayores que dejan de tomar sus medicamentos o de dializarse, a lo que se cataloga como suicidio por negligencia.
Reconocer las señales
Precisamente, uno de los objetivos de la intervención fue entregar herramientas sencillas para que el entorno pueda reconocer cuándo alguien podría necesitar ayuda.
Para ello, la organización difundió un «semáforo de detección de riesgo», que agrupa las señales en verde, amarillo y rojo. El primer nivel contempla pensamientos o expresiones más ocasionales, frente a los cuales se recomienda prestar atención, escuchar y acompañar.
El amarillo advierte sobre ideas más frecuentes o expresiones relacionadas con no querer continuar viviendo, sentirse sin salida o sin valor, ante las cuales se recomienda buscar apoyo profesional. El rojo, en tanto, identifica situaciones de riesgo inmediato, donde la indicación es no dejar sola a la persona y solicitar ayuda de urgencia.



































