Tras la salida de tres integrantes de la cúpula local, el partido entra en un proceso de reorganización. Mientras el expresidente Brian Salazar descartó repostularse, el consejero regional Francisco Corral ya confirmó que encabezará una lista de «reencuentro». Para liderar este proceso, fue designado un interventor.

Por René Martínez Rojas

La interna del Partido Republicano en la Región de Coquimbo atraviesa días de definiciones clave. Porque tras confirmarse la disolución de la directiva regional -por la renuncia de tres de sus miembros-, la colectividad inició un proceso de intervención para regularizar sus filas y preparar la presentación de listas para las elecciones del próximo 9 de agosto.

Para liderar este proceso, fue designado Paul Sfeir en calidad de interventor. Según establecen los estatutos del partido, ante renuncias masivas, el órgano directivo queda vacante de inmediato, cerrando el rol de los miembros restantes.

Un paso
al costado

Brian Salazar, quien hasta hace poco ejercía como presidente regional, confirmó que no buscará la reelección.

«Decidí no postularme a ningún cargo, tanto de directiva como del consejo regional», explicó. Esta vez, dice que su rol «será de apoyo para una lista que sin lugar a duda elevará los estándares y fortalecerá aún más la marca republicana. Además de tomar otros desafíos en otras áreas del ecosistema republicano».

Corral asume el desafío

Quien sí ha tomado la decisión de encabezar una lista para la próxima elección interna es el consejero regional Francisco Corral.

Esto, «luego de un proceso de reflexión, de conversaciones con militantes de las tres provincias de la región y con las autoridades nacionales del partido», sostuvo. Y enfatizó que precisamente «la asamblea realizada en La Serena permitió abrir un espacio de diálogo franco y de reencuentro».

Reconoce que lo hace «con espíritu de unidad, convocando a todos quienes quieran aportar desde el respeto, la disciplina y el trabajo colectivo. No es tiempo de divisiones ni de exclusiones; es tiempo de fortalecer nuestro proyecto político, recuperar confianzas y construir una organización cada vez más sólida al servicio de la región y del país».

Lo cierto es que después de meses de tensiones propias del crecimiento de la organización, «es necesario priorizar el proyecto común».

Para Corral, la prioridad debe ser fortalecer institucionalmente al partido en la zona: «La Región de Coquimbo requiere un Partido Republicano fuerte, unido, con capacidad de convocar liderazgos, representar a la militancia y aportar al éxito del gobierno del Presidente José Antonio Kast.

Con la intervención de Sfeir ya en marcha, el foco de la militancia ahora se traslada a la conformación de las propuestas que competirán en agosto, en un escenario donde la recuperación de confianzas y la disciplina interna aparecen como los principales retos.
«Mi compromiso será trabajar para que el partido en la Región de Coquimbo vuelva a concentrar sus energías en las ideas, en las propuestas y en las necesidades de las personas, que son finalmente la razón de ser de nuestra acción política», añade.