Por René Martínez Rojas

La alerta de la FENATS sobre un eventual retraso en la puesta en marcha del Hospital de Coquimbo abrió interrogantes sobre el calendario del proyecto.

El gremio advirtió que la entrega inicial, prevista para comienzos de 2028, podría desplazarse hasta marzo de 2029. Sin embargo, el Servicio de Salud sostuvo que, por ahora, no existe una modificación oficial de los plazos.

El director del organismo, Ernesto Jorquera, afirma que la empresa constructora solicitó una ampliación del plazo de las obras del recinto que se construye en el sector de La Cantera, cuya presentación fue ingresada ante un panel técnico.

«En este minuto no nos podemos pronunciar, porque no sabemos la respuesta, la que vamos a saber solo cuando se termine la última instancia. Y ahí veremos y dimensionaremos cuál puede ser la afectación para nosotros, porque si son 10 o 15 días que pueda expandirse un poco más el contrato, es muy distinto a que sean 150 o 500 días».

Siguen en construcción

Jorquera recalca que el proceso corresponde al Ministerio de Obras Públicas, a través de su Dirección de Concesiones, y que el Servicio de Salud deberá esperar el resultado de las instancias antes de evaluar sus consecuencias. Mientras no haya un plazo oficial, los equipos –cuenta- continuarán trabajando con el calendario vigente del contrato.

«Mientras no tengamos una fecha oficial distinta a la que tenemos, seguimos trabajando con la que tenemos, con la de término que tienen actualmente las obras en todo lo que llamamos la gestión del cambio», afirma. Sí añade que los hospitales siguen en construcción y que, hasta ahora, no se han registrado alteraciones mayores, salvo las asociadas a las precipitaciones que cayeron en el mes de julio.

Pese a la incertidumbre, reconoció la presión que enfrentan los recintos actuales.
«Cada día es un día de retraso y todos sabemos, y es evidente para la población y para los funcionarios del hospital, que las condiciones que estamos trabajando particularmente en Coquimbo y en Illapel no son las óptimas, debido a que nos faltan camas y las urgencias no son lo suficientemente grandes para asumir la demanda…».

No obstante, advierte que esto tiene una contraparte que es positiva, «ya que los hospitales se están construyendo, siguen avanzando, y de lo que dependa de estas instancias (panel técnico como el consejo arbitral) veremos cuándo terminarán las obras de cada uno de los hospitales».

Por cierto, reconoce que el Servicio de Salud busca optimizar los recursos disponibles mientras avanzan los proyectos, pues actualmente «tenemos una cierta capacidad operativa, considerando el número de pabellones que tenemos, el número de camas y el número de profesionales que tenemos. Por eso, nuestro trabajo es hacer todos los esfuerzos por optimizar aquello con los recursos que tenemos. Y por eso nos importa tanto que los hospitales se terminen, para poder cambiar en esa lógica».

Preparativos
para el traslado

En paralelo, el organismo trabaja en la gestión del cambio para que precisamente cuando se inicie el traslado, ese periodo sea el más breve.

«Eso conlleva el concepto que se utiliza, que es la marcha blanca, en el sentido de probar los nuevos equipos en funcionamiento, ya que es distinto ponerlos en producción… Entonces, trasladar después a los pacientes hospitalizados y la urgencia tiene una cierta lógica, y eso también uno debe planificarlo muy bien para después poder hacerlo en el menor tiempo posible».