Cinco años después de la Ley Nacional del Cáncer, Carolina Goic advierte que las oportunidades todavía dependen del tipo de cáncer que tenga una persona y del lugar donde viva.

Por Joaquín López Barraza

Cinco años después de la Ley Nacional del Cáncer, Carolina Goic cree que una de las principales deudas del sistema sigue intacta: las oportunidades todavía dependen del cáncer que tenga una persona y del lugar donde viva.

¿Qué deuda dejó pendiente la Ley del Cáncer?
«Hoy día sigue siendo muy odiosa la separación de los cánceres que están en el GES y los que no están en el GES.

Si es mi mama tengo una garantía, tengo tiempos ciertos para cada etapa, pero si es mi páncreas no, siendo muchas veces la misma persona. Nadie entiende que una persona tenga una garantía por un cáncer y por otro no.

Esta cobertura integral de todos los cánceres quedó pendiente en la ley y creo que es algo que se tiene que retomar.

La gracia de la ley es que una persona con cáncer no puede quedar presa de los cambios políticos o de las autoridades. Una persona vive mucho más de cuatro años con la enfermedad y necesita continuidad».

¿Dónde está hoy la principal desigualdad?
«Hoy día en cáncer nuestro problema es la inequidad. No es encontrar la última molécula para el tratamiento del cáncer, sino cómo hacemos que el diagnóstico oportuno llegue para todos.

Es distinto si tú vives en la Región Metropolitana, donde hay mucho más acceso a especialistas, que si vives en una localidad rural.

Que llegue si tú vives en Coquimbo o si vives en Punitaqui o si estás en Canela. El tema geográfico en nuestro país sigue siendo muy importante».

¿Cómo se puede acercar el diagnóstico y el acompañamiento?
«Hoy día los equipos de atención primaria trabajan muy bien las enfermedades crónicas, pero muchas veces no conocen la realidad de sus pacientes con cáncer.

Hay cosas como el acompañamiento en salud mental que desde un hospital es imposible, pero sí la atención primaria sabe cómo hacerlo.

La articulación con otros actores comunitarios, el seguimiento y el acompañamiento son tremendamente importantes.

Las investigaciones que tenemos en Cecan muestran que la probabilidad de morir por cáncer en diez años se reduce a la mitad cuando las personas tienen apoyo emocional.
No estamos hablando solamente de un psicólogo. Estamos hablando de alguien que acompaña, que llama, que está presente».

¿Cuál es el principal error que está cometiendo Chile?
«Yo creo que el gran error es que no estamos potenciando suficientemente la prevención.
Se estima que entre un 40 y un 50% de los cánceres se pueden prevenir solamente con estilos de vida saludables.

Tenemos una ley de tabaco que adecua nuestras normas al convenio marco de la OMS y que lleva más de diez años durmiendo en el Parlamento.

Tenemos que ser capaces de diagnosticar a tiempo, garantizar tratamientos oportunos y también prevenir».

Cinco años después de la Ley Nacional del Cáncer, Goic sostiene que la principal deuda sigue siendo que el acceso al diagnóstico y al tratamiento no dependa del cáncer que tenga una persona ni del lugar donde viva. «Si es mi mama tengo una garantía, pero si es mi páncreas no».