El entorno del Terminal Pesquero de Coquimbo, conocido por muchos como la caleta, arrastra desde hace años problemas de seguridad que preocupan a comerciantes, vecinos y visitantes.
Personas en situación de calle que utilizan distintos espacios para pernoctar, denuncias de consumo y tráfico de drogas y el deteriorado Mercado del Mar forman parte de un paisaje que, según quienes trabajan diariamente en el lugar, está golpeando la imagen de uno de los principales polos turísticos del puerto.
Por: Javiera Escudero
El inconcluso Mercado del Mar se ha transformado, a vista de todos, en un punto que genera preocupación entre los comerciantes, especialmente durante las noches. El lugar incluso quedó en el ojo del huracán el pasado 30 de julio, cuando desde las ruinas del recinto se registraron disparos en dirección al edificio consistorial de Coquimbo. Todo esto ocurre a pocos metros de lugares altamente concurridos y en un sector estratégico de la comuna, donde conviven pescadores artesanales, restaurantes, pescaderías, artesanos y cientos de visitantes durante todo el año.
Ricardo Vitaly, presidente del sindicato Los Delfines del Terminal Pesquero, puso los puntos sobre las íes y aseguró que el reclamo viene de larga data. «Nosotros desarrollamos nuestros negocios en un lugar que es muy atractivo turísticamente», explicó, destacando que allí se concentran embarcaciones, pesca artesanal, gastronomía, venta de pescados y mariscos y artesanía.
El dirigente recalcó además que se trata de un punto privilegiado «estamos a 70 metros de la municipalidad de Coquimbo, a 200 metros de la Armada y a 100 metros del centro de Coquimbo. Pero, en virtud de ello, siendo un lugar tan transitado y visitado, sentimos que estamos faltos de seguridad».
Según Vitaly, el recinto alberga aproximadamente 150 locales, considerando pescaderías, marisquerías y artesanos, generando además una importante cantidad de puestos de trabajo. Por eso, aseguró que los comerciantes están dispuestos a poner de su parte: cuentan con más de 36 cámaras de seguridad al interior del terminal que pueden servir como apoyo para investigaciones.
El problema, acusa, está en el espacio público que rodea al recinto. «Nosotros llegamos hasta ahí», explicó, apuntando a que la seguridad de las calles corresponde a las instituciones encargadas y a las autoridades que deben disponer los recursos y entregar las instrucciones.
El dirigente también puso sobre la mesa la preocupación por la cercanía de un parque infantil y el tránsito permanente de familias. «Si hay mucha droga en su entorno, hay mucha delincuencia en su entorno, tenemos un terminal también, que si tú sales del terminal te vas a encontrar con las mismas personas, gente en situación de calle. La imagen obviamente es pésima y da pena», señaló.
Vitaly adelantó que las próximas festividades que ya están a la vuelta de la esquina: Fiestas Patrias, La Pampilla y la temporada de cruceros, momento en que se volverá a llenar de visitantes el puerto. «No hay que esperar la temporada o la fecha de los cruceros, para que suceda algo, para que recién se pueda buscar una solución. Tenemos que ser de acción, más que reacción», remató.

































