El Observatorio, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. y la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía, ya está capturando el cosmos con un nivel de detalle sin precedentes, transformando la manera en que estudiamos el Universo dinámico.

Desde la cima de una montaña en el Valle de Elqui, y bajo un cielo oscuro y despejado, el Observatorio Vera Rubin de NSF-DOE ha puesto en marcha la revolucionaria Investigación del Espacio-Tiempo como Legado para la Posteridad (LSST, por sus siglas en inglés).
Esta investigación, que se extenderá durante diez años, es la iniciativa insignia del Observatorio Rubin para crear el registro más completo jamás realizado de un Universo en constante cambio.
Durante los próximos diez años, Rubin observará sin descanso todo el cielo austral cada pocas noches para crear un registro en cámara rápida (time-lapse) ultra amplio y de altísima definición del Universo a través del tiempo. Este hito tan esperado es la culminación de años de esfuerzo por parte de miles de personas de todo el mundo.
Llega tras el evento de la Primera Luz de Rubin, realizado en junio de 2025, y después de completar los trabajos finales de puesta en servicio, una revisión de preparación para las operaciones y el inicio del flujo de las alertas.
«Comenzamos a filmar la mayor película cósmica jamás realizada. Este momento refleja décadas de visión, innovación y el poder de la inversión federal en ciencia a través de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. (NSF) y el Departamento de Energía (DOE). Cada noche, el Observatorio Rubin de NSF–DOE ampliará las fronteras del conocimiento y reforzará el liderazgo mundial de Estados Unidos en ciencia e innovación», afirma Brian Stone, Director interino de NSF.
Por su parte, Stuartt Corder, Director Científico de AURA en Chile y Subdirector de NOIRLab, destaca que «nos enorgullece dar inicio a esta nueva era de exploración científica y creo que los chilenos también deberían estarlo, ya que tienen en su país esta gran ventana al Universo. Además, con el Observatorio Rubin operando, Chile concentra más del 50% de los grandes telescopios ópticos terrestres del mundo».
Cada noche, Rubin recopila aproximadamente diez terabytes de datos y genera hasta siete millones de alertas sobre cambios en el cielo nocturno. Estas alertas se transmiten a los «brokers de alertas», sistemas automatizados que ordenan y clasifican estos cambios para que los científicos puedan actuar con rapidez.