Cómo funcionaban los océanos hace millones de años puede ser clave para anticipar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos del futuro. Con ese objetivo, un equipo internacional de investigadores liderado por el Dr. Patrick Grunert, de la Universidad de Colonia (Alemania), reconstruyó las condiciones oceanográficas que existían hace entre 7,6 y 6 millones de años a partir de los sedimentos ricos en diatomeas de la Quebrada Las Salinas, ubicada en la Península de Tongoy, a unos 2,5 kilómetros de la actual línea de costa de la Región de Coquimbo.
La investigación, en la que se analizaron sedimentos pertenecientes a la Formación Coquimbo, se desarrolló en el marco del proyecto CRC 1211 «Earth-evolution at the dry-limit», financiado principalmente por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG), con apoyo de proyectos ANID/FONDECYT chilenos.
El estudio reunió especialistas de la Universidad de Colonia, el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences, la Universidad Austral de Chile, instituciones de España y Austria y la Universidad de La Serena, con contribuciones del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Äridas, CEAZA, contando con la participación del Dr. Marcelo Rivadeneira, del Centro de Investigación de Frontera de la USerena, y el paleontólogo Pablo Oyanadel-Urbina, investigador del Laboratorio de Paleobiología de CEAZA y gerente de Operaciones de Therium, empresa especializada en paleontología.
Los resultados del estudio, publicados en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, revelan que hace millones de años, la costa de Tongoy ya albergaba un sistema marino con niveles de productividad comparables a los de las actuales zonas de surgencia más intensas del planeta. Con respecto a esto, el investigador académico del Laboratorio de Macroecología, Evolución y Paleontología del Centro de Investigación de Frontera de la Universidad de La Serena, Dr. Marcelo Rivadeneira señaló que «nuestro objetivo es hacer reconstrucciones paleoambientales y en este estudio nos adentramos en un sector de Tongoy, donde encontramos una capa de sedimentos marinos conocida como diatomitas, con una edad aproximada de entre 6 y 7 millones de años, lo que nos permite conocer cómo funcionaba el ecosistema marino de la corriente fría de Humboldt en ese entonces».




































