El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, en conversación con Diario La Región cuestionó las medidas anunciadas por el Gobierno frente a la violencia en los establecimientos, acusando que se enfocan en los efectos y no en las causas del problema.
Por Joaquín López Barraza
En medio del debate por la violencia en los establecimientos educacionales, el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, advirtió que las respuestas impulsadas por el Gobierno no están abordando uno de los factores clave del problema: la salud mental.
«Estamos viviendo una especie de epidemia de problemas de salud mental en Chile, que se expresa también en la escuela», sostuvo el dirigente, apuntando a una situación que —según planteó— no cuenta con herramientas suficientes para ser enfrentada en los establecimientos.
En esa línea, afirmó que actualmente los colegios no tienen capacidad real para responder a estos casos. «Hoy día no hay manera de abordar seriamente estos problemas en los colegios», señaló, advirtiendo que incluso cuando se detectan situaciones complejas, no existen redes de apoyo efectivas ni derivaciones oportunas dentro del sistema público.
Aguilar también cuestionó el enfoque de las medidas anunciadas por el Ejecutivo, asegurando que no apuntan al origen del problema. «No hubo una sola mención al tema de salud mental en las medidas anunciadas», afirmó, agregando que las acciones presentadas se limitan a contener los efectos. «Son parches, no van al fondo del problema», enfatizó.
En cuanto a las soluciones, el dirigente planteó la necesidad de avanzar en medidas concretas que permitan abordar la situación de manera estructural. Entre ellas, destacó el fortalecimiento de los equipos profesionales al interior de los establecimientos. «En un colegio de mil alumnos hay un solo psicólogo, y muchas veces ni siquiera es clínico», indicó.
A esto sumó la necesidad de revisar el currículum escolar, al que calificó como excesivamente centrado en el rendimiento académico y desconectado del desarrollo socioemocional de los estudiantes, además de reducir la cantidad de alumnos por sala. «Hay cursos con hasta 45 estudiantes, lo que hace imposible una atención adecuada», afirmó.
El presidente del gremio también advirtió sobre el impacto que tendrá el recorte presupuestario en educación, señalando que afectará directamente las condiciones en que se desarrolla el proceso educativo. «Recortar recursos en educación en este contexto es un crimen social», sostuvo, apuntando a medidas como la fusión de cursos, reducción de personal y menor disponibilidad de materiales.

































