Por Javiera Escudero

Un verdadero remezón sufrió la actividad ostionera de Tongoy luego de la masiva mortandad registrada en cultivos de la bahía, fenómeno que dejó a productores con fuertes pérdidas y un problema que podría extenderse durante las próximas semanas.

Desde la Fundación Patrimonio Cultural Esteros de Tongoy y el Centro de Estudios Tongoy Comuna Changa, Matías Olavarría apunta a las intensas precipitaciones registradas en la cuenca de Pachingo como uno de los factores que habría gatillado el desastre.

Según explica, el evento de aproximadamente 230 milímetros de agua caída provocó la ruptura de la barra de arena, permitiendo que una gran cantidad de agua acumulada en el sistema de humedales desembocara hacia la bahía.

De acuerdo con el diagnóstico entregado por la organización, se trataría de agua estancada, con bajos niveles de oxígeno, materia orgánica en descomposición y compuestos sulfurados, entre ellos ácido sulfhídrico (H‚ S), lo que habría afectado directamente a los ostiones al ingresar por sus branquias y dificultar su respiración.

«Quedamos
sin semillas»

Los acuicultores han debido sacar cuentas de las pérdidas millonarias y enfrentar, además, un problema que podría complicar la recuperación de la actividad: la falta de semillas para volver a producir los moluscos bivalvos.

Alejo Flores, acuicultor de Tongoy, estima que el catastro realizado tras la emergencia da cuenta de una pérdida cercana al 70% de los recursos que mantenían en cultivo.

«Quedamos sin semillas, quedamos sin opciones de comida», lamenta el productor, quien reconoce que la situación incluso ha llevado a algunos trabajadores a pensar en abandonar la actividad debido al riesgo que significa volver a invertir.

El problema no es solamente recuperar los ejemplares muertos. Flores explica que deberán esperar a que los bancos naturales permitan contar nuevamente con semillas suficientes para reiniciar el proceso productivo.

«Hay personas que están con ganas de dejar de cultivar, porque es muy riesgoso», señala.
El acuicultor también pone el fenómeno en contexto y plantea que las condiciones registradas durante este sistema frontal fueron excepcionales.

«Estas lagunas nunca habían soportado tanta cantidad de agua caída en tan poco tiempo. Ninguna quebrada», sostiene.

Temen un
segundo golpe

La Fundación Patrimonio Cultural Esteros de Tongoy advierte que un nuevo episodio de precipitaciones podría generar un segundo pulso hacia la bahía. Los pronósticos que manejan apuntan a la posibilidad de nuevos montos importantes de lluvia, además del agua acumulada en forma de nieve en sectores altos de la cuenca.

El temor es que la barra de arena, actualmente debilitada, vuelva a colapsar y libere nuevamente hacia el mar agua acumulada en la cuenca. «Eso liquidaría el remanente productivo que queda en Tongoy», advierten desde la organización.

Frente a este escenario, proponen intervenir preventivamente la denominada «olla» de Pachingo, una depresión natural que permitiría retener parte del agua y disminuir su concentración antes de que llegue a la bahía.

La propuesta contempla realizar un vertedero de alivio controlado en la barra de arena, reforzar sus bordes y permitir una descarga lenta y controlada del agua.
Desde la fundación asegura que la situación requiere una respuesta rápida, solicitando ayuda en maquinarias al municipio de Coquimbo y al Gobierno Regional.