Sofía Ocayo fue vista por última vez el viernes 4 de septiembre. Su padre llegó desde Calama y lleva días recorriendo Ovalle, La Serena y Coquimbo siguiendo distintas pistas que, hasta ahora, no han permitido dar con su paradero.

Por: Javiera Escudero

Una angustia que no da tregua. Así describe Yerko Ocayo los días que lleva buscando a su hija Sofía Ocayo Acuña, joven de 17 años y voluntaria de Bomberos de Río Hurtado sector donde reside, cuyo rastro se perdió durante la tarde del viernes 4 de septiembre en Ovalle.

La adolescente había acompañado a su tutora legal, María Rojas, hasta el centro de Ovalle, específicamente en las inmediaciones del centro médico Imatec. Según el relato de su padre, Sofía habría quedado esperando en el exterior mientras su tutora ingresaba a atenderse junto a su hija. Desde ese momento, no volvieron a verla.

La denuncia por presunta desgracia fue presentada el 9 de septiembre en la Tenencia de Río Hurtado. Sin embargo, para Yerko, los días han pasado demasiado rápido y las respuestas han sido demasiado pocas.

«Yo llevo siete días aquí buscando en La Serena, Coquimbo y Ovalle, recorrió la Recova y toda la Pampilla hasta le pedí ayuda al alcalde Manouchehri para encontrar a mi hija», contó el padre, quien viajó desde Calama para participar personalmente en la búsqueda. Según relató, ha recorrido distintos lugares luego de recibir avisos de personas que supuestamente habrían visto a Sofía, pero ninguno de esos datos ha permitido confirmar dónde se encuentra.

«Solo quiero abrazarla»

La preocupación de Yerko creció cuando se enteró de que su hija llevaba varios días sin asistir a clases en Río Hurtado. Según explicó, tomó conocimiento de la situación alrededor del 8 de septiembre, luego de consultar por ella y posteriormente comunicarse con el establecimiento educacional. «Cuando llamé al colegio para enterarme de mi hija, ahí recién me di cuenta de que ella no estaba yendo a clases», relató.

El padre también cuestionó que, a su juicio, no haya recibido oportunamente información respecto de la ausencia de la adolescente. «No hubo nada, ningún acercamiento, desde las instituciones pertinentes», afirmó.

«Recién el martes se nos asignó un fiscal después de tantos días para abordar el caso», manifestó su preocupación por la coordinación de las diligencias investigativas.
Mientras tanto, él no ha parado de buscar. Incluso asegura que ha intentado seguir cada pista que aparece en redes sociales.

Uno de los últimos antecedentes que recibió apunta a Los Vilos, donde Sofía supuestamente tendría un pololo. Sin embargo, el padre recalca que se trata de una información que aún no ha podido confirmar personalmente.

«Yo quiero ir a Los Vilos, pero los recursos se me están acabando», explicó.

Sofía tiene aproximadamente 1,57 metros de estatura, es de contextura media, piel clara, cabello negro y liso y ojos verdes. Además, posee piercings en la nariz y las orejas.
La joven reside en Río Hurtado bajo el cuidado de una tutora legal y, según su padre, ese era su entorno habitual. También es voluntaria de Bomberos de la comuna, actividad que forma parte de su vínculo con la comunidad.

Yerko cuenta que durante el último año la adolescente permaneció bajo el cuidado de una persona de confianza, debido a que él vive en Calama y trabaja bajo un sistema de turnos.
«Lo único que quiero es abrazarla, tomarla, decirle qué le pasó, por qué tomó esa decisión, por qué se fue», expresó con angustia.