A semanas de que se perdiera el rastro de la adolescente de 17 años en Ovalle, su padre asegura que ha intentado contactarla por todos los medios, pero no recibe ninguna respuesta. También entregó antecedentes sobre el distanciamiento de Sofía con su madre, marcado por un grave episodio de presunto abuso ocurrido en el entorno familiar.

Por: Javiera Escudero

A medida que pasan los días, la angustia de Yerko Ocayo, padre de Sofía Ignacia Ocayo Acuña, no da tregua, dejando su trabajo en Calma para dedicarse exclusivamente a la búsqueda de su hija. La adolescente de 17 años permanece desaparecida desde el pasado 4 de septiembre, cuando fue vista por última vez en el centro médico Imatec de Ovalle.

«Le he llamado, le he mandado Messenger, Facebook, Instagram, todo, todo lo que está en las redes sociales. No me contesta nada, ninguna cosa», relató Yerko.

El padre asegura que ha intentado comunicarse reiteradamente con la adolescente, sin obtener respuesta a llamadas ni mensajes. También señaló que el teléfono que ella utilizaba no tendría actualmente el chip que tenía anteriormente, situación que, a su juicio, podría dificultar aún más establecer contacto con ella.

Yerko también entregó antecedentes sobre la situación familiar de Sofía y explicó que la adolescente mantenía un distanciamiento de su madre a raíz de un episodio ocurrido anteriormente.

Según su relato, la expareja de la madre de Sofía habría intentado abusar sexualmente de la adolescente, situación que habría generado un fuerte impacto en ella y que posteriormente fue considerada dentro de las condiciones familiares y judiciales relacionadas con su contacto con sus padres.

«Ella tiene un trauma anterior, porque la expareja de la mamá intentó violarla, entonces de ahí que me quedó muy mal la Sofía. Hay un precedente de que eso pasó», afirmó el padre.
Yerko explicó que, debido a esta situación, existían condiciones respecto del contacto que podía mantener con su hija. Según señaló, el tribunal había establecido que él podía verla cuando Sofía quisiera mantener ese vínculo, respetando la voluntad de la adolescente.

El padre asegura que siempre intentó respetar esas condiciones y que, precisamente por ello, gran parte de la comunicación relacionada con Sofía se canalizaba a través de su tutora legal, María Rojas.

El hombre afirma que recién el 8 de septiembre, cuatro días después de que se perdiera su rastro, supo que Sofía tampoco estaba asistiendo a clases, luego de comunicarse directamente con el establecimiento educacional.

«Todas estas cosas que han pasado no me he enterado por las personas que están a cargo. Ha sido porque yo soy curioso, preocupado por mi hija», afirmó.

El padre reconoce que no sabe qué pudo haber ocurrido con Sofía y evita aventurar explicaciones. Lo único que pide es que cualquier persona que tenga información la entregue y que la búsqueda permita finalmente encontrarla.

«Yo quiero lo único que quiero es abrazarla, tomarla, pregúntale por qué se fue. Es lo único que me tiene bastante mal», expresó.

Desde la PDI señalaron que continúan realizando las diligencias pertinentes para establecer el paradero de la adolescente, pero hasta el momento no se han obtenido resultados respecto de su localización.