Familia Escobar: Siete décadas al servicio de los coquimbanos entregando combustible

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3Por más de siete décadas, la familia porteña Escobar brindó su máximo esfuerzo por aportar al desarrollo de Coquimbo con su empresa de venta de combustible que fue iniciada por el patriarca del grupo familiar, Pablo Escobar, quien en 1942 comenzó con una surtidora manual en el puerto local, que luego pasó  a ser el conocido servicentro de la Ruta 5 con calle San Miguel, que este año cesa su funcionamiento por la construcción del nuevo acceso al centro de la  ciudad en vía elevada.

Para conocer la  historia de este tradicional comercio porteño, diario LA REGIÓN dialogó con la empresaria Paulina Escobar Leyton, hija del fundador del servicentro, quien  rememoró los humildes inicios de su progenitor,  el que tuvo la iniciativa de pedir una concesión para venta de combustible en el muelle coquimbano junto a su hermosa historia familiar que va de la mano con su negocio.

«Mi padre empezó con su negocio en el puerto en 1942, en donde estaba el Banco Londres y de América del Sur en una plaza ubicada allí, mi padre era muy joven, estaba soltero y comenzó solo sin ningún socio, y él decide independizarse ya que era empleado de la familia Iduya  en que adquirió experiencia cómo administrar un comercio».

¿Cómo fue esa primera experiencia de su padre?

Él pidió algo como una licitación de ahora para trabajar en el puerto que partió con el negocio de los Iduya, pero después él postuló a hacer venta directa de combustible con barriles de aluminio porque no era como  el sistema de ahora, eran bombas como las antiguas bombas de agua del campo, con operación manual y cargaban bencina o diesel en los vehículos desde estanques que se vendían por galón, que estaban en un vaso en  altura porque bombeaban por gravedad, él mismo atendía y llevaba la administración.

En esos inicios ¿su esposa lo acompañaba?

Bueno, cuando logra  estabilidad económica él se casó con mi madre en 1944, Lucila Leyton, acá en Coquimbo, y de ahí vinieron los hijos, nació mi hermana Irene, después nací yo, mis hermanas  Marina y María Angélica, ya fallecida y mi hermano Pablo y  mi mamá lo apoyó mucho para que continuara su trabajo.

¿Cuándo llega a la ubicación actual en la Ruta 5 con calle San Miguel?

Mi papá era trabajólico a toda prueba y en el año 1951, por determinación de las autoridades, decidieron sacar las bombas del área del puerto y  como ya tenía un capital compró este terreno que era distinto porque las poblaciones estaban alejadas y la carretera era un camino simple que no estaba pavimentado y mi papá comenzó a pavimentar la zona de surtidores en 1952.

¿Cuál fue la evolución posterior del servicentro?

Él logra ser distribuidor de Shell, el primero en esos años en la región creo,  y con su trato directo con las personas,  con  una buena atención comenzó a hacerse de clientela  y así tuvo la idea de ampliar su oferta con una casa de repuestos vehiculares construyendo instalaciones con el ingeniero constructor Carlos Copetta.

¿Su visión lo llevó a creer un restaurante anexo?

Claro, en el segundo piso de estas oficinas funcionó por muchos años el restaurante Panamericana en honor a la actual Ruta 5, que fue muy famosa, porque fue el primero en la zona especializado en atender a pasajeros de buses y a camioneros y fue el primero en trabajar de día y de noche y en esos años ya estaban integrados más familiares al negocio.

¿En qué momento pasa usted a hacerse cargo de la empresa?

Cuando niños solo nos dedicábamos estudiar, con mis hermanas estudiamos en el colegio Sagrados Corazones y mi hermano en el Seminario Conciliar, ya más adultos una hermana se casó joven e hizo su vida aparte, pero en 1974, falleció el papá a la edad de 59 años, yo estaba estudiando en la universidad y con mi mamá y mis hermanos nos pusimos de acuerdo en que yo quedara al frente del negocio, de pasada, para estabilizar un poco la situación, pero hasta el día de hoy me he quedado, tratando de mantener este negocio familiar (risas).

¿Cuál es el mensaje  final a la comunidad coquimbana y a sus trabajadores al momento del cierre por la construcción del paso de nivel para acceder al área  central?

Para mi familia este negocio ha sido hermoso al igual que para mí y hemos tratando de dar siempre un buen servicio a nuestra comunidad de Coquimbo, (con emoción), y recorrimos un largo camino con gente leal que ha estado a mi lado, con más de 50 años trabajando que empezaron con mi padre, con otros empleados llevan 30 y 20 años con nosotros, a todos ellos les damos nuestras infinitas gracias, al igual que a toda la gente y nuestros clientes y la gente de Coquimbo, porque gracias a ellos, surgimos como familia junto a nuestros padres, los que nos criaron con mucho amor inculcándonos tener empuje para servir a los demás y que nos permitieron sacar adelante a nuestros hijos, que ahora son profesionales y así nos vamos, como se dice, con nuestra tarea cumplida.

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