En entrevista con Diario La Región, la secretaria de Estado de Desarrollo Social destaca los avances del Sistema Nacional de Cuidados en Coquimbo —seis centros y un séptimo en marcha— y aborda lo que viene: adopción, situación de calle y ajustes para agilizar la inversión pública sin perder control del gasto.

Por Joaquín López Barraza

Ministra, partamos por Viña del Mar: reunión con dirigentes del mega incendio 2024. ¿Qué hicieron ahí?
Nos reunimos con dirigentes de distintos sectores afectados. Hicimos entrega de un informe de balance y memoria institucional del proceso de reconstrucción, en el que ellos mismos participaron.

¿Y por qué es importante que el Estado haga «memoria» y balance?
Porque Chile históricamente ha sido un país de catástrofes y, con la crisis climática, nos enfrentamos a ellas cada vez con más frecuencia. Y por años no tuvimos una institucionalidad de reconstrucción: cada vez que ocurre una catástrofe, hay que reinventar la manera en que se organiza y articula la reconstrucción. Por eso es importante aprender y dejar capacidades instaladas para lo que venga.

¿Qué cambió en estos años?
Hoy avanzamos con un comité de ministros que preside el Ministerio de Desarrollo Social. Y tenemos que avanzar hacia una institucionalidad regulada por una ley permanente que dependerá del Ministerio del Interior.

En Coquimbo, ¿con qué imagen se queda de su trabajo?
En la región se hizo carne la prioridad de construir un sistema nacional de apoyo y cuidados, fortalecer la protección social a la familia e instalar un sistema de garantías de niñez y adolescencia.

Cuando hablamos de «cuidados», ¿qué significa en concreto acá?
Significa ley, pero también red instalada. En Coquimbo son seis centros comunitarios de cuidados inaugurados y un séptimo muy avanzado, que se podría inaugurar durante este año. Son lugares de encuentro y acompañamiento para las personas cuidadoras.

¿En niñez, cuál es el avance concreto en la región?
Las oficinas locales de la niñez están constituidas y funcionando en las 15 comunas. Son un espacio de protección, prevención de vulneraciones y de participación de niños, niñas y adolescentes.

Mirando los próximos meses: ¿qué no puede retroceder en Coquimbo, gobierne quien gobierne?
Estos avances ya no son solo iniciativas de gobierno. Se aprobó una ley que reconoce el derecho al cuidado y crea el sistema nacional. A las futuras autoridades les tocará implementarla. No puede retroceder, tiene que seguir aumentando.

Usted mencionó la nueva ley de adopción como desafío de implementación. En simple, ¿qué mejora?
La ley vigente es de 1999 y es obsoleta. La nueva ley se pone al día con los derechos de niños, niñas y adolescentes: garantiza su derecho a vivir en familia y a ser representados y oídos en los procesos judiciales.
Y algo bien concreto: se van a reducir los tiempos. Hoy, en casos extremos, un niño puede pasar hasta 8 años entre separación y adopción. La nueva ley acorta plazos judiciales y simplifica procesos, porque hoy un niño pasa por al menos tres juicios.

¿La región ya tiene avances en esa línea?
Sí. Coquimbo ya tiene en funcionamiento el nuevo programa de evaluación de familias de acogida y adoptivas que, incluso con la ley actual, ha logrado restituir el derecho a vivir en familia mediante adopción a 47 niños y niñas de la región.

Situación de calle: viene el invierno y hay percepción de aumento en la conurbación. ¿Qué es lo más urgente reforzar para evitar una crisis?
Hay que abordarlo con distintos tipos de respuesta. Está la respuesta de emergencia en invierno —albergues y atenciones— cuya prioridad es la protección de la vida. Pero también hay dispositivos permanentes y, al mismo tiempo, tenemos que vincular a las personas con programas que les permitan superar esta situación.
Coquimbo es una de las regiones con Vivienda Primero, que entrega a personas mayores con larga trayectoria en calle acceso a una vivienda para salir de manera permanente. Y dejamos listo un diseño para articular mejor los programas orientados a situación de calle y conectarlos con salud y vivienda, de modo que el próximo gobierno lo tenga a disposición.

En catástrofes se critica que el Estado llega tarde. ¿Qué aprendizaje concreto se llevan?
La respuesta inmediata ha ido mejorando: aplicación más rápida de la ficha FIBE y el pago de los primeros bonos. Pero hay aprendizajes esenciales: fortalecer la capacidad ejecutora del Estado para la reconstrucción de viviendas e infraestructura.
Y desde el punto de vista del Ministerio de Desarrollo Social, fortalecer apoyos psicosociales y que la protección social llegue más rápido, porque una familia puede cambiar su situación social de la noche a la mañana.

En regiones se dice que la RS «traba» proyectos. ¿Está frenando?
El rol del ministerio no es obstaculizar la inversión. El Sistema Nacional de Inversiones busca que los recursos públicos se utilicen bien y lleguen a necesidades reales. Hay proyectos emblemáticos que han avanzado con RS, como el Mercado del Mar en Coquimbo.
Además, durante nuestra gestión realizamos cambios normativos para evaluar mejor particularidades regionales.

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