Mientras las máquinas trabajan para despejar caminos y las familias intentan ponerse de pie tras el devastador sistema frontal, una nueva preocupación comienza a tomar fuerza en los sectores más golpeados: la salud. Profesionales advierten que la falta de conectividad, agua potable y acceso a tratamientos médicos podría desencadenar una segunda emergencia si no se actúa con rapidez.
Por: Javiera Escudero
La concejala de Coquimbo y médica, Sonia Elgueda, fue categórica al señalar que la crisis no terminó cuando dejó de llover. «El día después del temporal no es el fin de la emergencia; es cuando empieza la prueba más crítica para la gestión pública», afirmó.
La edil sostuvo que «sin conectividad ni comunicaciones eficientes, la ayuda no llega, la salud se paraliza y el aislamiento enferma», agregando que un sector incomunicado significa que «un paciente crónico se descompensa y el trauma emocional aumenta por la incertidumbre».
Por ello, insistió en que «es perentorio restablecer de inmediato los accesos y las redes para desplegar la atención médica en el territorio, distribuir la ayuda con logística de precisión y evitar brotes sanitarios», rematando que «garantizar la conectividad hoy es la única forma de que el Estado llegue a tiempo a proteger la vida y la dignidad de nuestra gente».
Esa realidad fue constatada por la médica del Hospital de La Serena y dirigente regional del Colegio Médico, karla Escalona, quien junto a un grupo de profesionales voluntarios llegaron el día sábado hasta Cruz de Caña y posteriormente a Altos del Peñón, luego de que los propios vecinos les advirtieron que «no habían llegado voluntarios» a ese sector. Allí detectaron que las principales urgencias eran la falta de alimentos, agua potable y atención de salud.
Escalona relata «muchas personas perdieron sus medicamentos», advirtiendo que también encontraron pacientes con enfermedades respiratorias, infecciones gastrointestinales y vecinos que aún no han podido acceder a la vacunación. Gracias a la coordinación con el CESFAM de Pan de Azúcar se realizó un operativo sanitario, pero aún quedan familias sin atención porque «muchas personas no tienen posibilidad de bajar hacia la posta o hacia el CESFAM».
La profesional también levantó una seria alerta por las condiciones sanitarias que dejaron las inundaciones. «Lo que visualizamos principalmente fue el tema del saneamiento básico, que es algo urgente de resolver, porque son personas que están sin acceso al agua», señaló.
Añadió que el riesgo aumenta debido a la presencia de aguas servidas en algunos sectores, lo que podría provocar infecciones, especialmente entre niños y niñas. Además, recalcó que «hay pacientes crónicos que perdieron sus medicamentos y tienen que restablecer sus tratamientos porque si no se van a descompensar», por lo que pidió reforzar los operativos en terreno y llevar la vacunación directamente a los domicilios de quienes siguen aislados. Porque, tras el barro y la destrucción, la batalla ahora también se libra por proteger la salud de las comunidades.

































