Las habilidades que los niños de nuevas generaciones están dejando de desarrollar

0
11

El psicólogo Rodrigo Corvalán, magíster en Neuropsicología Pediátrica, explica que el mayor riesgo no es solo el tiempo frente a un dispositivo, sino las experiencias que dejan de vivir. La primera infancia aparece como la etapa más sensible y llama a no ver el aburrimiento como un problema.
Por: Valentina Echeverría O.

Mientras un niño permanece frente a una pantalla, no solo está mirando un dispositivo: también está dejando de jugar, conversar, imaginar y relacionarse con otras personas. Es una de las principales conclusiones que plantea el psicólogo Rodrigo Corvalan, magister en neuropsicología pediátrica, quien advierte que el uso excesivo de pantallas durante la infancia puede afectar el desarrollo de habilidades fundamentales.

Según explica, el cerebro infantil no madura de manera aislada, sino que se desarrolla a partir de las experiencias cotidianas y de la interacción con el entorno. “Mientras mayor es el uso de pantallas durante los primeros dos años de vida, mayores son los retrasos que observamos posteriormente en áreas como la comunicación y la resolución de problemas”.

El especialista agregó que la primera infancia constituye el periodo más crítico, ya que en esos años se forman redes cerebrales vinculadas al lenguaje, la memoria, la atención y la regulación emocional. En ese contexto, advierte que las pantallas reemplazan el esfuerzo que requiere mantener la concentración, ya que están diseñadas para captar permanentemente la atención del usuario.

La empatía se entrena

Respecto a la idea de que los niños estarían creciendo sin aprender qué es la empatía por el uso de la tecnología, el psicólogo no apunta a un efecto directo. “No es que el teléfono quite la empatía. Lo que ocurre es que, mientras el niño está frente a una pantalla, deja de entrenar las habilidades sociales que le permiten reconocer emociones, interpretar gestos o comprender cómo se sienten otras personas”.

Añade que la empatía forma parte de la denominada cognición social, una capacidad que solo se fortalece mediante la interacción con otras personas.

El valor de aburrirse

Uno de los puntos que más enfatiza el especialista es que el aburrimiento cumple un rol positivo en el desarrollo infantil. “El aburrimiento es una condición necesaria para el aprendizaje. Es la base de la creatividad”.

Explica que cuando un niño no tiene una respuesta inmediata como un teléfono, busca formas de entretenerse utilizando su imaginación, resolviendo problemas y creando nuevos juegos, habilidades que fortalecen su autonomía y autoestima.

Asimismo, aborda una realidad frecuente en muchas familias: el uso del celular para tranquilizar a los hijos mientras los adultos trabajan, ante lo cual reconoce que suele responder a largas jornadas laborales o a la falta de redes de apoyo.

“Los padres lo hacen porque creen que es la mejor solución en ese momento. El desafío no es culpabilizarlos, sino entregarles herramientas para que comprendan que el aburrimiento también puede ser una oportunidad de desarrollo”.