El líder de los pequeños y medianos transportistas revela una silenciosa crisis en el rubro: la paralización de fletes en el sur del país desplazó masivamente flota hacia la zona minera entre Coquimbo e Iquique. Además, dispara contra la CNTC: «Sergio Pérez y Juan Araya son operadores políticos, no transportistas».

Por Joaquín López Barraza

La crisis del transporte de carga en Chile dio un giro estructural en las regiones del norte. Ante la caída de la actividad en la zona centro y sur del país, miles de pequeños y medianos camioneros han migrado hacia las rutas mineras de la macrozona norte buscando contratos de flete, generando una inédita presión sobre el mercado local.

En entrevista con Diario La Región, Cristian Sandoval, presidente de la Confederación Fuerza del Norte —gremio que agrupa a transportistas desde Coquimbo al límite septentrional—, detalla el complejo panorama económico que enfrenta el sector, desmitifica las soluciones del Gobierno y arremete contra las cúpulas gremiales tradicionales con sede en Santiago.

El sector transporte atraviesa un momento complejo por el valor del diésel y la contracción económica. ¿Cómo se está viviendo esta situación en las carreteras de la Región de Coquimbo y el norte?
«Tenemos un petróleo caro y una economía regional estancada, reventada. Hemos buscado opciones para mantener las máquinas operando, pero la realidad hoy es crítica. Si usted observa la ruta de Coquimbo a Iquique, hoy tenemos desplegados más de 3.000 camiones sureños operando concentrados entre Antofagasta, Calama e Iquique. ¿Qué significa eso? Que el trabajo en el sur del país se cayó por completo y todos están migrando al norte buscando la minería».

¿Es la minería una válvula de escape real para el pequeño camionero regional?
«La minería sigue dando trabajo, pero tiene un costo altísimo que el pequeño transportista no puede asumir. Estandarizar un vehículo para cumplir con las exigencias de las mineras significa una inversión de entre 7 y 12 millones de pesos por camión. En el escenario actual, donde no hay liquidez ni acceso a crédito fácil, muchos pequeños transportistas han preferido guardar sus camiones y ponerse a trabajar como choferes».

Frente a esta coyuntura, la percepción es que las grandes agrupaciones nacionales no están visibilizando esta crisis del norte…
«Es que dirigentes como Sergio Pérez o Juan Araya son operadores políticos en el transporte, nada más. Pérez proviene de una familia política y la CNTC le hizo la carrera al presidente; hoy solo busca protegerlo, ¿pero a costa de qué? Del propio gremio.

Cuando una persona no es transportista, no anda arriba de un camión y habla cómodamente desde un escritorio en Santiago, es muy fácil opinar. Pero cuando uno pasa entre 30 y 40 horas a la semana arriba de la máquina, ve las reales necesidades y el ahogo del sector».

¿Qué respuestas esperan del Gobierno frente a esta falta de dinamismo económico en las regiones?
«Las medidas que entrega el Ejecutivo no son señales claras para quienes trabajamos en regiones. Le hace falta un cambio profundo en Hacienda y en Economía.

Yo que viajo y trabajo constantemente hacia Perú y Bolivia, veo que en Perú tienen un petróleo más caro que el chileno, pero la economía está buena y hay movimiento.

Aquí el problema de fondo es el estancamiento. Un viejo transportista de la zona, Lincoyán Bautista, me dio un consejo que refleja esto perfectamente: «Cuando al panadero le suben la harina, el panadero sube el pan; no hace paro ni le dice nada a nadie». En teoría, si sube el diésel, debiéramos subir el flete. Pero hoy, con la economía paralizada, aunque el Gobierno bajara $300 el litro de petróleo, la pregunta de fondo sigue siendo: ¿a quién le vamos a trabajar si no hay empleo?».