La vecina provincia cuenta con condiciones concretas para la minería, con el proyecto Vicuña, la mayor inversión del rubro en Argentina, recibiendo apoyos por parte del Estado argentino; además de esfuerzos públicos y privados por fortalecer la infraestructura y la logística. ¿Estamos preparados para sumarnos al boom?.
Por: Bastián Álvarez Pardo
San Juan vive un auge minero, con inversiones por más de US $33.000 millones, lo que la convierte en la provincia líder en el rubro en el país trasandino.
Este martes, el Ministerio de Economía argentino confirmó el ingreso al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto Vicuña, la mayor inversión minera en Argentina, por más de US $10.000 millones; recientemente, el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, ingresó la Ley de Desarrollo Local Minero y además, existen significativos avances en infraestructura ferroviaria entre las minas de Salta y Jujuy y los puertos de Buenos Aires y Rosario.
Ante este panorama, la Región de Coquimbo se debate entre subir al carro de la competitividad o, por el contrario, seguir mirando cómo las oportunidades se alejan y son aprovechadas por otros territorios, con mayor visión y acuerdos públicos y privados.
Oportunidades
estratégicas
Marcos Carrasco, presidente de la Multigremial Regional, plantea que «el auge minero que proviene de la provincia de San Juan representa una ventana de oportunidad estratégica para la Región de Coquimbo. Para transformar esa potencialidad en desarrollo regional real y sostenido es imprescindible actuar con decisión, convirtiendo el Paso Internacional Agua Negra en un paso fronterizo comercial funcional; lo que exige terminar la pavimentación de los 41 kilómetros pendientes».
Ignacio Pinto, gerente del Consejo Regional Minero de Coquimbo (Corminco), plantea que «estamos siguiendo con mucha atención el desarrollo minero de San Juan y de qué forma nuestro país y la región pueden ser parte de este proceso. Es indudable que la viabilidad de estos proyectos dependerá, en gran medida, de la infraestructura portuaria y la experiencia que Chile puede aportar en la operación de estas iniciativas, por lo que vemos una muy buena oportunidad de integración y colaboración mutua que genere las condiciones que habiliten su materialización».
Benita Monardez, gerente de la Comunidad Logística Portuaria de Coquimbo (CLPC), indica que «vemos con máxima urgencia la necesidad de mejorar la conectividad hacia el paso de Agua Negra, ya que es un puente estratégico que puede transformar a nuestra región. La prioridad regional radica en que, al habilitar este paso y concretar el túnel no solo acortamos las distancias con Asia-Pacífico, sino que abrimos una ventana de oportunidades para el comercio, el abastecimiento y la competitividad».
Javier Julio, gerente de la Asociación Gremial de Industriales de Coquimbo (Asoinco), plantea que «no podemos quedarnos quietos esperando que las oportunidades lleguen solas. Por eso, primero necesitamos urgentemente mejorar la conectividad a través del Paso Agua Negra. También tenemos que preparar a nuestras empresas para que puedan trabajar con la industria del otro lado de la cordillera, y para eso necesitamos que la academia esté formando a los trabajadores que la industria requiere «.
En tanto, Giovanni Innocenti, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción La Serena, señala que «este positivo escenario del sector minero es una gran oportunidad para la región y no solo por el desarrollo de proyectos trasandinos, sino también por las iniciativas locales, que contemplan expansiones y obras desde su etapa inicial. Se proyecta en un momento clave para dinamizar variables críticas como el crecimiento económico, el empleo y la atracción de capital. Sin embargo, sabemos que este impulso debe ir de la mano de las capacidades del territorio».
Empleo, competitividad e inversión
A juicio de Marcos Carrasco, concretar las mejoras viales hacia el Paso Agua Negra permitirá avanzar en logística y competitividad, ya que un paso fronterizo comercial seguro y pavimentado reduce tiempos y costos de transporte, mejora la trazabilidad y hace competitiva la exportación de minerales, insumos y productos regionales hacia el Atlántico y el Mercosur: «La oportunidad que nos brinda el auge minero de San Juan y la integración bioceánica no puede perderse por la falta de voluntad oportuna».
En palabras de Ignacio Pinto, la gran minería en San Juan también abre posibilidades de establecer un corredor que abra nuevos mercados a las compañías locales y ayude a disminuir costos en la operación. «Es importante que cada proyecto avance conforme a las normativas de su país de origen, que Chile y Argentina sigan trabajando en los acuerdos regulatorios conjuntos y que no desaprovechemos este momento que el mercado y las condiciones políticas están ofreciendo con un favorable escenario».
En la misma dirección, Benita Monardez señala que «el avance de la inversión minera en San Juan, con proyectos como Veladero, Vicuña y otros, incide de manera muy positiva en la competitividad regional. Al consolidarse San Juan como un polo minero clave, se genera una demanda creciente de servicios, carga y suministro. Coquimbo, al posicionarse como un puerto eficiente y competitivo, se transforma en la vía natural de salida de estos productos hacia mercados globales».
A juicio de Giovanni Innocenti, en tanto, «nuestra mayor brecha como región es la conectividad y movilidad, un problema estructural que ya no resiste. Frente a esto, la materialización del proyecto Circunvalación La Serena–Coquimbo se posiciona como una solución habilitante y prioritaria. De forma complementaria, resulta imprescindible fortalecer la conectividad estratégica hacia el Paso Agua Negra, consolidando la integración bioceánica, así como optimizar el acceso al puerto, elemento clave para la competitividad logística y exportadora de la región».




































