Tras activar el comité policial, Víctor Pino destaca la necesidad de involucrar a apoderados y docentes, y apoya la implementación de medidas de seguridad como detectores de metales.

Por René Martínez Rojas

Las alertas tras lo ocurrido en la ciudad de Calama con la muerte de una inspectora a manos de un estudiante, hecho acontecido hace dos semanas, ha dejado en evidencia la precaria situación escolar en el país, además de activar las alarmas debido a las constantes amenazas en los establecimientos educaciones.

En Coquimbo, un panorama similar, que incluso en la semana derivó en la detención de dos alumnos, pero puestos en libertad por ser menores de edad, y porque su detención, a juicio del tribunal, había sido ilegal.

«El Poder Judicial es un poder autónomo, ya que ellos manejan las investigaciones dentro de las facultades que la ley les permite y no me compete comentarlas», sostuvo el delegado presidencial Víctor Pino, que debido al complejo escenario que ha afectado a colegios y universidades, las autoridades locales ya se activaron para implementar medidas preventivas y de control.

Respuesta
institucional

De hecho, durante la jornada de este lunes dos establecimientos, uno en la comuna de Coquimbo y otro en Los Vilos, cayeron en la ya tradicional amenaza con rayados anunciando un tiroteo.

Por lo mismo, reconoce que hace unos días se dio el vamos al Comité Policial de la región y producto de esta gestión, se desarrolló una primera reunión entre el seremi de Educación (Marcelo Salvo), las policías y directores de establecimientos para coordinar acciones.
El trabajo se está gestando en las tres provincias, «pues apenas vimos las dificultades nos activamos y los tres delegados presidenciales han tomado la situación y han estado actuando con los establecimientos educacionales y las policías».

Agrega que «es importante que trabajemos todos juntos, y me refiero a la comunidad educativa completa, en donde participan los docentes, los directivos de los establecimientos, los apoderados, pero principalmente los alumnos».

Hogar y
salud mental

El delegado reconoció que la situación es compleja y que existen «múltiples factores» incidiendo, destacando la influencia del hogar y la necesidad de un trabajo profundo de concientización familiar.

Apuntó que se priorizará el trabajo con los estudiantes que enfrentan dificultades emocionales y psicológicas, requiriendo un «tratamiento especial». Sin embargo, también abordó a aquellos jóvenes que, «desadaptados e inconscientes que, a través de bromas, pitanza o lo que sea, han tomado esto un poco a la chacota. Pero esperamos que no sea la tónica y que vayan de aquí a un tiempo más disminuyendo».

Si bien ninguno de los hechos en la región ha escalado al nivel de lo ocurrido en Calama, sí ha sido suficiente como para encender el debate público.

Para Pino, difícil saber si es que se pudo haber evitado, por cuanto «son múltiples los factores que inciden en este tipo de acciones, pues tenemos que pensar que muchas veces desconocemos la influencia del hogar en la vida de los estudiantes y ante eso, hay que desarrollar un trabajo más profundo de concientización. ¿Cómo predecirlo? Es difícil entregar una predicción, pero hay que hacer un trabajo tanto preventivo como de control».
Sí afirmó que es el seremi de Educación «quien tiene hoy la responsabilidad fundamental de hacer la bajada comunicacional a todas las entidades responsables del sistema educativo».

En este caso están los proyectos de ley que se han presentado «y hay varias instancias que estamos generando y que se siguen desarrollando día a día. Creo que es importante no perder el foco en el problema y seguir avanzando en lo que se está haciendo».

En cuanto a la seguridad física, se mostró abierto a la implementación de elementos como los detectores de metales, señalando que «todas las medidas que sean positivas para dar resguardo y seguridad a los estudiantes, profesores, directivos y por sobre todo que los padres puedan estar tranquilos enviando a sus hijos al colegio, son bienvenidas».